LAS TEORIAS BLINDADAS

LA TRAGEDIA DE ENTRE

GUERRAS

EUROPA ENTRE DOS GUERRAS

La victoria aliada de 1918 en el campo de batalla se debe atribuir
principalmente a Francia y a su ejército. Con un millón y medio de
muertos y habiendo soportado sobre su suelo cuatro años de la guerra
más devastadora de la historia, Francia surgió del conflicto como el
garante de la seguridad europea y el instrumento político de ejecución
del Tratado de Versailles. El Ejército Francés era ahora el Gendarme
de Europa.
La débil paz surgida de la Primera Guerra Mundial necesitaba de
una presencia militar para sostenerse. El temor que despertaba Alemania,
aún con su ejército reducido y con una zona de su territorio
desmilitarizada justificaba que esa región estuviese bajo el control
directo francés que ocupaba toda la ribera izquierda de Rhin y una
banda de 50 kilómetros de profundidad sobre la ribera derecha. Esta
ocupación se corporizaba mediante el Armée Francaise du Rhin (
AFR ), cuya verdadera misión era prevenir un ataque por sorpresa.
Estas prevenciones se justificaban en razón que las apreciaciones
de inteligencia sobre Alemania eran ambiguas. Por una parte los germanos
se hallaban privados de materiales estratégicos para una guerra
prolongada; pero por otro lado manifestaban un potencial económico
y militar que obligaba a una atención constante.
Después de la guerra, el ejército francés bien podía considerarse
el mejor y más moderno del mundo. El GQG comenzó a trabajar
sobre futuros planes de guerra que incluían el aprovechamiento de la
motorización y la mecanización para impulsar nuevos criterios de
movilidad táctica y estratégica. La manifestación más clara de esto la
presentan la inclusión del tanque y el avión en estos planes. El ejército
francés se transformó en un modelo a imitar y sus oficiales fueron
llamados por naciones extranjeras como asesores militares. Así el Grl
Berthelot actuó en Rumania, el Grl Mittelhauser en Checoslovaquia,
y el Grl Gamelin en Brasil. Del mismo modo los materiales de guerra
galos se exportaban al mundo.
Pronto la presencia militar francesa se multiplicó. A demás de la
guardia del Rhin, participó en la vigilancia de Constantinopla, el restablecimiento
del orden en Marruecos contra Abd el Krim, apoyando
la presencia francesa en el Levante y Siria, y asegurando el orden en
Indochina.
Esta manifestación internacional no hizo perder de vista a su vecino
enemigo. En 1920 Francia celebró con Bélgica un acuerdo militar
que le permitió concentrar su problema defensivo sobre la frontera
natural con Alemania, representada por las recuperadas provincias de
Alsacia y Lorena.
A comienzos de los años 20 la cohesión de los aliados comenzó a
debilitarse, particularmente porque mientras Alemania parecía inmóvil
los ingleses juzgaban que la presencia francesa se hacía excesiva.
En la Conferencia de Londres de 1924 comenzó a deshacerse el Tratado
de Versailles de 1919. El sistema de seguridad que planteaba
este tratado fue desapareciendo debido a conflictos entre sus signatarios
principales, particularmente por la cuestión de la deuda de guerra
Alemana y la obligación para Francia de evacuar militarmente la Renania
el 30 de julio de 1930, lo que significó levantar la última reja de
la jaula de contención de Alemania.
De todas formas Francia había tejido una red de tratados con Polonia,
Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia que pretendía encerrar
a Alemania nuevamente en el dilema de la lucha en dos frentes. Esta
actitud no era más que una pálida copia del acuerdo Franco – Ruso de
1894.
La Europa de esos tiempos sufría además de una fuerte presencia
ideológica, las democracias convivían con regímenes fascistas, comunistas
y nazis que hacían compleja la cooperación militar. Pese a ello
cuando el 16 de marzo de 1935 Alemania repuso el servicio militar
obligatorio, dos meses después Francia firmó con la Unión Soviética
un tratado de asistencia. Del mismo modo aunque la Italia de Mussolini
era percibida como un enemigo, los galos querían asegurar su
neutralidad evitando un acercamiento Germano – Italiano, de allí que
finalmente participaran en el levantamiento de las sanciones impuestas
a Italia por la Sociedad de Naciones en razón de los eventos de
Abisinia.
Los Estados Unidos no participaron de la política mundial de entre
guerras. El congreso norteamericano no ratificó el Tratado de
Versailles por lo que esa nación permaneció virtualmente aislado de
la política mundial.
Las relaciones franco – británicas de esos años no fueron las mejores.
Sucesivos desacuerdos, el abandono del concepto de seguridad
colectiva y acercamientos de una y otra parte hacia Alemania e Italia
hicieron que muchos pensaran en los años 30 que, de estallar una
guerra, los enemigos principales serían Francia e Inglaterra. Sin embargo
estas dos naciones se necesitaban mutuamente para contener la
política Alemana de Hitler. El Grl Gamelin insistió repetidamente en
la necesidad de un acercamiento, pero no fue hasta el 18 de marzo de
1939 que el Primer Ministro Chamberlain se decidió a acceder a un
contacto. El tiempo perdido y los años de paz hacían que Inglaterra
no estuviese en condiciones de colaborar en una ofensiva aliada en
menos de doce meses desde el inicio de las hostilidades. Así ingleses
y franceses se pusieron de acuerdo en el bosquejo de un plan estratégico
que inicialmente comprendía una etapa defensiva, para revertir
en ofensiva recién en 1941.
Los periódicos acuerdos planteados por Francia si bien presentaban
una impresionante fuerza militar, realmente adolecían de serias
debilidades. El acuerdo con Bélgica de 1920 había sido firmado con el
rey Alberto I que murió en 1934, y que consideraba la alianza con
Francia una cuestión sagrada en razón de las acciones vividas en la
Primera Guerra Mundial. Su sucesor Leopoldo III no tenía este concepto
tan honorable y en 1936 deshizo la alianza y la reemplazó por
un simple acuerdo de que en caso de ataque Alemán recién iniciaría
acciones conjuntamente con Francia. En mayo de 1940 esto generaría
un retardo estratégicamente irrecuperable.
Los sucesivos fracasos diplomáticos franceses desdibujaron la
presencia lograda después de la guerra e hicieron que sus aliados
menores dudasen de su capacidad protectora. El 26 de enero de 1934
Polonia firmaba con Alemania un tratado de no agresión. Del mismo
modo la supuesta reunión de fuerzas de Polonia, Checoslovaquia,
Rumania y Yugoslavia, que eran una pieza principal de la estrategia
francesa; realmente eran sólo una ilusión. Polonia disputaba a los
checos el territorio silesiano de Teschen. Además Checoslovaquia,
Rumania y Yugoslavia tenían una animosidad mayor hacia Hungría
que hacia Alemania.
Cuando en septiembre de 1938 Checoslovaquia se vio obligada a
ceder lo Sudetes a Alemania la estrategia Francesa terminó por derrumbarse.
Los checos abandonados por occidente en la Conferencia
de Munich terminaron por ser liquidados el 15 de marzo de 1939, con
ellos desaparecían 40 divisiones, las fábricas Skoda y bases estratégicas
para la aviación. Asimismo Rumania y Yugoslavia perdieron cohesión,
restando sus veinticinco y dieciocho divisiones respectivas de la
estrategia francesa.
Francia intentó reconstruir su estrategia de Europa oriental por
medio de su industria de armamentos, así logró restablecer las posiciones
de Polonia, Yugoslavia y Rumania. Sin embargo se necesitaba
un aliado más poderoso para jaquear a Alemania y el único disponible
era la Unión Soviética. Franceses e ingleses intentaron lograr un acercamiento
con los soviéticos, pero polacos y rumanos se oponían a la
presencia del ejército rojo en sus territorios. Las discusiones terminaron
cuando el 23 de agosto de 1939 se firmó el pacto germano – soviético,
que dejó a Polonia como el único aliado de occidente y en la
misma situación en la que se pretendía poner a Alemania, en una
guerra de dos frentes, por un lado los germanos y por el otro los rusos.
En el frente interno Francia también sufrirá la presión de una
política antibélica que convertirá al ejército francés de una fuerza
ofensiva a una defensiva. La muestra material más clara de este cambio
es la llamada Línea Maginot, un complejo defensivo construido
por Paul Painleve bajo la guía del Ministro de Guerra Andre Maginot.
De acuerdo con esto la ley de organización general del ejército del 13
de julio de 1927 define su rol de la siguiente manera “ El objeto de
nuestra organización militar es el de asegurar la protección de las
fronteras y la defensa de los territorios de ultramar “.
Esta política defensiva y particularmente la Línea Maginot también
atendía un serio problema de efectivos. El 31 de marzo de 1938
se sancionó una ley que reducía el servicio militar a doce meses lo
que agravaba la capacidad del ejército para cumplir su misión, situación
que se venía complicando desde abril de 1923 en que el servicio
militar se fijó en dieciocho meses. Estas disminuciones dañaron seriamente
la calidad de las fuerzas militares por la disminución de los
tiempos de entrenamiento. El problema cualitativo no pudo ser reparado
cuando el 15 de marzo de 1935 se estableció el servicio militar
obligatorio de dos años como respuesta al rearme alemán.
La línea Maginot creada por la ley del 14 de enero de 1930 influyó
fuertemente en el diseño de la estrategia francesa. A pesar de la
tendencia ofensiva surgida de la Primera Guerra Mundial, sostenida
aún contra los reveses diplomáticos, fue declinando especialmente a
partir de la protección que la Línea Maginot ofrecía.
Los cinco planes de movilización preparados entre 1931 y 1939
tenían un diseño centralmente defensivo ocupándose de la organización
del transporte y despliegue de tropas en las fronteras sin ninguna
orientación estratégica ofensiva. El ministro de guerra, Grl Maurin,
sintetizará en una frase, pronunciada en marzo de 1935 la inclinación
hacia la defensa de la república francesa “ Cómo se puede creer que
nosotros soñamos todavía con la ofensiva, cuando hemos gastado
tantos miles para establecer una barrera fortificada?”.
Paralelamente a esta disposición estratégica Francia inició en los
años 20 un proceso de rearme nunca visto antes. Se completaron programas
de marina, fortificaciones, aviación y equipamiento terrestre
en gran volumen. Estos planes se llevaron adelante sin una economía
nacional estable ni una política financiera que los apoyara, sin embargo
pudieron desarrollarse e incluso a partir de 1938 comenzaban a
cumplir una función de apoyo a la dañada hacienda francesa.
Esta situación de Francia con una estrategia cambiante y poco
sólida, que nunca se pudo adelantar a los acontecimientos y con un
soporte financiero débil nos muestra que el Gendarme de Europa no
pudo ejercer su papel, volviéndose incapaz política y militarmente, y
estableciendo la inacción como sistema. Con Alemania en pleno
rearme apoyado en una racional economía de guerra, Italia con gestos
amenazadores en el Mediterráneo y España salida de la Guerra Civil
con apoyo de estas dos naciones fascistas, Francia se encontraba virtualmente
rodeada; y su situación agravada por la política contemporizadora
de Inglaterra y el cambio de su relación con Bélgica.
La postración de Francia podría considerarse transitoria. Aunque
la opinión pública era pacifista y se carecía de una doctrina estratégica
coherente y una fuerza de intervención capaz de ejecutarla, los planes
de rearme estaban dando resultados y el acercamiento con Inglaterra,
después de Munich, también. Lamentablemente esta era la situación
de Francia en septiembre de 1939 cuando el tiempo de la paz europea
se agotaba rápidamente.

LA EVOLUCIÓN DE LA DOCTRINA

MILITAR

En el campo de las operaciones de combate terrestre se pueden
distinguir ciertos elementos que sin estar siempre presentes, se manifiestan
en las operaciones más exitosas y en las acciones ejecutadas
por los grandes capitanes de la historia. Identificar estos elementos es
importante para poder comprender la evolución táctica del combate
desde comienzos del siglo XX y particularmente para captar en profundidad
el valor del elemento blindado.
En casi todas las batallas decisivas de la historia se destacan tres
elementos básicos. En primer lugar, una parte de las tropas disponibles
actúa como ‘fuerza de fijación’, es decir con la misión de aferrar
al enemigo y mantenerlo en posición en un lugar determinado. En
segundo término se distingue un ‘elemento de maniobra’, generalmente
integrado por fuerzas muy móviles cuya misión será la de
atraer y entretener a las reservas enemigas. Y en tercer lugar una ‘masa
de ruptura’ formada por elementos móviles pero a la vez fuertes
cuya misión es penetrar el dispositivo enemigo en un punto débil y
alcanzar su flanco o retaguardia para desarticularlo completamente.
Estos tres elementos combinan su actuación de diferentes formas y
generan la oportunidad de éxito cuando conservan su identidad de
rol. Cuando esto no es así, ya sea porque su actividad no está claramente
definida o porque los comandantes han fallado en considerarlo
así, las batallas resultan indecisas o una absoluta derrota.
En la Primera Guerra Mundial la fuerza de fijación la constituía la
masa de la infantería que cumplía perfectamente su función aprovechando
el uso de las ametralladoras. La fuerza de maniobra representada
por la caballería fue incapaz de actuar por la presencia de las
armas automáticas y la moderna artillería de tiro rápido. Estas mismas
condiciones son las que impidieron el desarrollo de la masa de ruptura,
que recién comenzará a perfilarse con la introducción del tanque y
el aprovechamiento del avión.
En los ambientes militares de los años de entre guerra el debate
real, aunque tal vez no declarado, era el de cómo devolver a la masa
de ruptura su capacidad de acción. Las soluciones propuestas fueron
diversas y no siempre exitosas.

Francia

La Creación de Estienne

Los tanques nacieron a instancias del coronel, general de división
en 1918, Estienne a quien podemos considerar su verdadero padre.
Aparecieron a cobijo el arma de artillería y así permanecieron hasta
1920 en que fueron puestas bajo la dirección del Inspector General
de Infantería.
Este cambio mereció el reproche de Estienne que reclamaba la
independencia del arma blindada señalando que difería
“…esencialmente (de la infantería) en la paz como en la guerra, en
reposo como en marcha, por sus procedimientos de combate, su armamento
y su organización que necesita de un potente servicio de
reaprovisionamiento y mantenimiento a retaguardia”. Estas diferencias,
que no fueron atendidas, resultaron fatalmente proféticas veinte
años más tarde cuando el empleo de blindados a la velocidad del paso
de la infantería resultó desastroso.
En el curso de una conferencia en Bruselas en 1921 Estienne
bosquejó un ataque blindado en el que los tanques irrumpían en el
terreno enemigo, arrasando todo obstáculo, apoyados por unidades de
infantería blindada y artillería de acompañamiento, bajo el apoyo de
la artillería pesada dirigida por observadores aéreos que batían la
retaguardia enemiga, “…las primeras líneas enemigas sorprendidas
son prontamente rotas y entonces aparecen los carros rápidos de explotación,
‘comme jadis la cavalerie pour achever la victorie’. Perseguido
por los tanques hasta el riñón (sic) el enemigo no puede
reestablecerse y es derrotado sin remedio como en la tarde de Cannas
o Jena”. Pese a lo criterioso y certero de su pensamiento, sus ideas no
fueron atendidas por la conducción del ejército, sin embargo un joven
oficial llamado Charles De Gaulle atesoraría esos pensamientos y las
repotenciaría años más tarde.
Estienne ocupó hasta 1923 el cargo de Inspector de Carros, fecha
en la que se retiró debido a haber alcanzado la edad límite, permaneció
sin embargo como asesor y oficiosamente “jefe” de la sección
técnica de tanques sin volver a intervenir en cuestiones de doctrina.
Falleció en 1936.

Los desarrollos franceses

Durante el período de entre guerras la tendencia de las grandes
naciones sobre los tanques fue la de buscar mayor velocidad en desmedro
del blindaje. En Francia este criterio se invirtió y se buscó el
desarrollo de tanques fuertemente blindados, perdiendo no sólo velocidad
sino que disminuyendo también el radio de acción de los vehículos;
vemos aquí una primera consecuencia de la incorrecta
asignación de los tanques a la dirección de un arma con doctrina y
requerimientos totalmente diferentes a los necesarios para la evolución
de los blindados. Aunque tal vez resulte exagerado se llamó a
este privilegio hacia el blindaje la “solución francesa”.
En 1921 los tanques fueron categorizados en tres niveles: los
Tanques Pesados, de Ruptura o de Fortaleza, destinados al combate
en terrenos fortificados; los Tanques Ligeros para el acompañamiento
de la infantería, de dimensiones reducidas; estos dos tipos surgieron
del empleo durante la Primera Guerra, el tercero resultaba una innovación
teórica y se ubicaba entre ellos: el Tanque de Batalla, que
luego se combinará con la clase de Tanques potentes en 1933 y Tanques
medios en 1935.
Los Tanques de Batalla fueron la última creación de Estienne,
originalmente se trataba de un carro ligero al que se le habían incluido
aptitudes antitanques, convirtiéndose en un caza Tanques en
1926, de unas 20 toneladas, un cañón de 75mm y radio. En combate
acompañaban a los Tanques ligeros hasta la aparición de los tanques
enemigos, momento en que se desprendían en el intento de flanquear
y destruir la amenaza blindada. A esta categoría pertenece el
Char B, tal vez el más famoso blindado francés posteriormente en la
Segunda Guerra.
Como vemos el empleo de los blindados estaba fuertemente influido
por los criterios de la infantería que somete a los blindados al
papel de simple acompañamiento y apoyo, negándoles toda posibilidad
de empleo independiente. Sin embargo el resultado obtenido
con la serie B abrió camino a la idea del empleo de estos tanques
como elemento principal en operaciones de ruptura y ofensiva. Esto
presuponía que los tanques modelo B2 alcanzasen una velocidad de
40 km por hora, sin embargo para 1940 sólo se había desarrollado el
modelo B1 Bis con una velocidad de 29 km por hora, un blindaje de
60mm y un armamento compuesto por un cañón de 37mm en la torreta
y otro de 75mm en casamata.
También en 1926 se hicieron programas de mejoras en los Tanques
ligeros lográndose el Renault D1 armado con un cañón de
47mm y radio. Sin embargo no se impulsó ningún cambio en su doctrina
de empleo y finalmente tanto el modelo D como los B terminaron
constituyendo una reserva general a disponibilidad de la
infantería.
Paralelamente a estos programas guiados por la infantería, el arma
de caballería inició sus propios proyectos con vehículos blindados
hacia 1920, comenzando a trabajar sobre el diseño de “auto ametralladoras”
para las unidades de exploración de la caballería. Estos
vehículos se apartaron de la “solución francesa” poniendo el énfasis
en la velocidad. Las primeras unidades logradas eran más parecidas a
un tanque ligero que a un automóvil armado, pero tuvieron éxito al
imponer el criterio de la velocidad al menos dentro del arma. Los
proyectos derivaron en los tanques de la serie Hotchkiss H35 y H39 y
de la serie Somua S35 con los que se equiparon las unidades dependientes
de la caballería conocidas como División Legere Mecanique
(DLM), sobre las que volveremos más adelante.
En 1932 se realizaron en el campo de Maully ejercicios combinados
en busca de apreciar las ideas acerca de disponer de fuerzas enteramente
motorizadas. Se presentó allí un Destacamento Mecanizado
de Combate compuesto de:
Un Grupo de Reconocimiento Motorizado. Equipado con Motociclos
y Auto Ametralladoras
Un Grupo de Artillería de tracción todo terreno
Una Brigada Acorazada compuesta de dos batallones de tanques
equipados con los modelos D y B.
Las maniobras resultaron exitosas, salvo para los modelos D que
mostraron ser un fracaso. A partir de allí se intentó asignar una mayor
libertad a las unidades blindadas; el 23 de abril de 1933 una instrucción
provisoria admitía la posibilidad del aprovechamiento de la motorización
y los tanques para la realización de ataques en profundidad
y sin someterse al ritmo de avance de los escalones posteriores en
miras de acelerar el ritmo de las operaciones. Sin embargo desde el
“dogma” doctrinario, regido por la infantería, para operaciones contra
líneas enemigas preparadas, la instrucción señalaba la necesidad de
que cada escalón apoyase al anterior y que la organización de cada
uno de ellos era el resultado de la combinación de las armas. Como la
infantería no podía alcanzar la velocidad de los tanques, al menos
hasta que tuviese vehículos de transporte de combate, se mantuvo el
criterio de los escalones vinculados y en consecuencia la idea de la
fijación de objetivos sucesivos. El uso de unidades blindadas para
ataques autónomos se dejó limitado a zonas endebles, que permitiesen
envolvimientos, y para la explotación; aún en este caso se sometía
el uso de los tanques a su disponibilidad en un número importante.
Para la caballería este criterio era desacertado por lo que produjo
una oposición de ideas que derivaría en la creación de las DLM en
1933, buscando la explotación de velocidad por sobre la potencia.
No debe llamarnos la atención que para resolver un tema de doctrina
se haya optado por generar una estructura divisionaria que contuviese
una de las ideas en pugna y que se mantuviese otra para la
idea más tradicional. De hecho aún los que sostenían la visión del
tanque como fuerza auxiliar de la infantería no podían ponerse de
acuerdo en la estructura divisionaria ideal, como lo demuestra el hecho
de que siete proyectos de divisiones blindadas fueron presentados
y discutidos en los seis años anteriores a la Segunda Guerra
Mundial.
La instrucción de 1933 contenía además una descripción del
combate muy demostrativa del criterio para el uso de los tanques:
“La banda de terreno de unos mil metros de profundidad desde la
que pueden partir los fuegos de armas automáticas susceptibles de
clavar al suelo a nuestra infantería, será invadida simultáneamente
por las secciones de Tanques escalonadas en profundidad que la
atravesarán y neutralizarán. La infantería a pecho descubierto se infiltrará
entre las mallas de esta red de acero para ocupar su primer objetivo;
la conquista de los objetivos ulteriores será luego perseguida
siguiendo el mismo procedimiento”. Del texto surge naturalmente la
imagen del combate con Tanques durante la Primera Guerra, parece
que nada ha cambiado y que el resultado del combate proviene exclusivamente
de la acción de la infantería cumpliendo el resto de las
armas y servicios sólo el papel de apoyo.
El argumento central que para la Dirección de Infantería sostiene
el planteo, es que la proliferación y mejora de las armas antitanque y
tanques enemigos indican que el primer escalón deberá estar constituido
por tanques más potentes que los de los otros escalones para
obtener la ventaja en el contacto inicial y abrir paso a la infantería de
inmediato. En este modelo el combate prevé el progreso de la infantería
con el apoyo de los Tanques ligeros para eliminar las armas automáticas
enemigas, mientras los Tanques pesados y medios se
encargan de la lucha contra los tanques y armas antitanques adversas
protegiendo a las unidades ligeras y la infantería.

Vers l’armee de metier

En 1934 el entonces Tte Cnl Charles De Gaulle publica su famosa
obra “Vers l’armee de metier” donde reafirma su idea del “motor
combatiente”. Entre otras cosas proponía la creación de un Cuerpo de
Batalla Mecanizado y Acorazado compuesto de seis Divisiones de
Línea (de Tanques), una División Ligera (en realidad una DLM),
dos Brigadas de Artillería, un Regimiento de ADA, uno de Ingenieros
y uno de Comunicaciones. La idea central reside en su apreciación de
un arma mecanizada y no de una simple estructura divisional blindada.
“Este instrumento de elite devendrá, en manos del comando, un
elemento de maniobra y de sorpresa capaz de alcanzar la victoria en
una batalla general. Se trata de un ejército susceptible de una profundidad,
de una articulación que le permite operar en cualquier
clase de aislamiento”. (CDG)
Las vanguardistas ideas de De Gaulle chocaron con dos obstáculos
políticos. Por una parte era impensable en 1934 que una República
crease un ejército totalmente profesional, por la otra crear un
ejército tal cuya aptitud principal es ofensiva era contraria a la posición
política francesa del momento.
Pese a ello las ideas de De Gaulle pesaron mucho en la intención
de los sucesivos proyectos de divisiones blindadas aunque no así en
su doctrina de empleo. Se admitieron sí algunas nociones, en primer
lugar se aceptó, como desprendimiento de la doctrina tradicional que
las Divisiones Acorazadas (DCR) eran una fuerza esencialmente de
ruptura o de contraataque, en razón de que concentrarían a los tanques
medios y pesados; también se decidió que su disposición como
reserva estratégica sujetaba su traslado a la disponibilidad de vías
férreas. Este impulso movió los primeros proyectos que, como todos
los otros tenían dos deficiencias, las DCR carecían de suficientes
elementos de exploración y reconocimiento, por lo que actuaban a
tientas, y nunca tuvieron un componente propio importante de infantería
por lo que la explotación aislada se veía muy reducida por falta
de acompañamiento.
En 1938 una nueva instrucción reiteraba que las DCR tenían por
función prolongar con su apoyo la acción de las DI y penetrar el dispositivo
enemigo a favor del avance de “le fantassin”. Para una eventual
explotación estratégica las DCR debían reunirse con las DLM o
las DC y ser reforzadas por los grupos de reconocimiento motorizados
de los CE y DI, más tropas de infantería transportada y artillería a
tracción, todo ello al paso de la infantería.

La versión de la Caballería

Mientras la infantería se erigía en única rectora en el uso de los
tanques, la caballería no se quedaba quieta y buscaba una solución
más adecuada para el encuadre de los blindados. Con el apoyo del Grl
Weygand en 1930 comenzaron los trabajos de motorización de las
cinco DC existentes.
Cuatro de ellas, las 1ra, 2da, 3ra y 5ta resultaron en un tipo mixto
que familiarmente se conoce bajo el nombre de divisiones “Petrol-
Picotin” haciendo alusión al problema de abastecer a los vehículos
motorizados y a los caballos. La 4ta división se transformó en la primera
división en el mundo en ser totalmente motorizada y parcialmente
blindada.
En 1922 las DC estaban designadas como D Ligeras y contenían
elementos de caballería, ciclistas y autos blindados, diez años después
redesignadas como DC comprendían dos brigadas de caballería de a
dos regimientos, un grupo de auto ametralladoras (GAM) un batallón
de dragones transportados (BDP), un regimiento de artillería, y un
batallón de ingenieros con una compañía de puentes. El problema de
estas DC es obvio: cómo maniobrar una gran unidad cuya velocidad
se encuentra en el rango que va desde los 8 km/h a los 30 km/h. Esta
deficiencia hacía imposible el uso efectivo de la motorización pues
obligaba a los vehículos motorizados a sujetarse a la velocidad de las
unidades hipomóviles.
Como respuesta en 1935 la 4°DC fue transformada en la 1°DLM
(División Legere Mecanique), un año más tarde se hizo lo propio con
la 5°DC, convirtiéndola en la 2°DLM; para mayo de 1940 otra división
había dado nacimiento a la 3°DLM, y en plena guerra se creó la
4°DLM que fue refundida en la 4°DCR.
Las DLM eran verdaderas divisiones blindadas, estaban compuestas
por un grupo de reconocimiento con 47 auto ametralladoras
Panhard, una Primera Brigada Ligera Mecanizada de combate compuesta
por dos regimientos blindados, cada uno con un batallón de
Tanques medios (47 Somua S35) y un batallón de Tanques ligeros
(47 Hotchkiss H-35), una Segunda Brigada Ligera Mecanizada de
Dragones compuesta de tres batallones de infantería transportada y
tres escuadrones con 23 AMR cada uno, dos grupos de artillería de
75mm y uno de 105mm, una batería antiaérea y una antitanque, se
preveía la inclusión de un batallón de ingenieros, uno de comunicaciones
y un grupo de observación aérea pero nunca fueron incluidos
en la orgánica. Aunque fuertes en 250 vehículos blindados estas divisiones

carecían de tanques potentes para acciones de ruptura, como
los de la serie B; esta falencia pudo haber sido resuelta si no hubiese
subsistido el desacuerdo doctrinario sobre el uso de los tanques y no
se hubiese traducido ello en la creación de dos modelos de unidades
blindadas las DCR y las DLM.
Las DC que no sufrieron la metamorfosis en DLM, quedaron
sometidas no sólo a la controversia doctrinaria sino también a la hostilidad
del gabinete militar dirigido por el Grl Gamelin, que detestaba
la caballería, al punto que pretendió suprimir todo vehículo blindado
de ellas y remitirlos a la disposición de la Dirección de Infantería. Los
jinetes franceses fueron afortunados al compartir con los de otras
naciones el problema de qué hacer con las unidades de caballería,
pues ello trajo la solución. Las tendencias europeas coincidieron con
las locales en la creación de unidades rápidas que recibieron el mote
de “ligeras”, se buscaba la creación de unidades de cierta potencia
que fuesen capaces de actuar en terrenos accidentados. En Alemania
se constituyeron las Leichte Divisionen y en Italia las Divisione Celere.
La “moda de las divisiones ligeras” tuvo su manifestación institucional
en Francia un poco tarde, cuando esa nación era la que más
unidades de caballería clásica tenía, con excepción de la Unión Soviética.
Es así que el 11 de julio de 1939 después de recibir y analizar
varios proyectos el Conseil Superieur de la Guerre aprobó el modelo
que convertiría las DC en divisiones ligeras. Debido a que la guerra
estalló el 1 de septiembre de 1939 las DC fueron movilizadas según
su orgánica original, afortunadamente la “drole de guerra” permitió
que en marzo de 1940 se completara su conversión y se las rebautizara
como División Legeres de Cavalerie (DLC).
La DLC estaba estructurada bajo un modelo binario de brigadas,
una de caballería (BC) y una ligera motorizada (BLM); esta última
contaba con un estado mayor propio que le permitía comandar la
brigada de forma autónoma.
La BC estaba compuesta por dos regimientos de caballería de a
cuatro escuadrones y un escuadrón de apoyo cada uno. Cada escuadrón
de apoyo contaba con 8 ametralladoras, 4 morteros de 60mm y 4
cañones antitanque de 25mm.
Por su parte la BLM estaba integrada por un regimiento de auto
ametralladoras, un regimiento de dragones transportados y una batería
antitanque con 12 cañones de 25mm. El regimiento de auto ametralladoras
se integraba con un batallón con 13 AMD y otro batallón
con 13 H35; ambos batallones tenían un escuadrón de motociclistas.
El Regimiento de dragones estaba formado por dos batallones reducidos
de infantería cada uno con una compañía de infantería reforzada,
una compañía de apoyo y un escuadrón con 11 AMD.
El apoyo divisionario de artillería se componía de un grupo de 12
cañones de 75mm, otro con 12 obuses de 105mm y una batería antitanque
de 8 cañones de 47mm.
La división contaba con una compañía de ingenieros, y aunque se
preveía la asignación de una compañía aérea de reconocimiento y una
batería antiaérea, de las cinco DLC sólo dos llegaron a disponer de la
primera y ninguna de la segunda.
Estas divisiones eran poco potentes y continuaban con la promiscua
e imposible mezcla de caballos y vehículos motorizados. Estos
defectos fueron señalados por el Grl Petiet, comandante de la 3°DLC
desde enero de 1940 cuando aún no estaban completadas las cinco
divisiones de la clase, pero sus críticas aunque fuertes no fueron oídas.

Inglaterra

Los pioneros ingleses en el campo de las fuerzas blindadas fueron
el Grl J. F.C. Fuller y el Cap B. H. Liddell Hart. Fuller privilegiaba el
empleo de los tanques, los que consideraba debían ser conducidos
exclusivamente por soldados profesionales; en su criterio las fuerzas
blindadas debían ser integradas sólo por tanques pues opinaba que la
función principal a cumplir era la de penetrar profundamente el dispositivo
enemigo empleando una gran velocidad, ello obligaba a hacer
a un lado a la infantería.
Para Fuller las tropas mecanizadas debían integrarse con fuerzas
de tanques y fuerzas antitanques móviles. La infantería quedaba
relegada a combatir en terrenos donde los tanques no tenían acceso
como áreas montañosas o de bosques. “En batallas entre máquinas
acorazadas la infantería puede no tener un lugar debido al riesgo…”78
Atravesar el campo de batalla vacío sometido a intenso fuego era
trabajo de los tanques. Las modernas armas de fuego impiden el
acercamiento de la infantería, matienen a la artillería a retaguardia y
descartan el poder de choque de la caballería. “El blindaje puede
derrotar a las balas; por lo tanto el tanque puede reemplazar a la in-
fantería en el ataque, porque puede ignorar el poder de fuego de la
infantería en defensa.Aunque los tanques no pueden ser atacados por
la infantería, la infantería puede fácilmente atacada por los tanques
en todo terreno donde las armas mecanizadas se puedan mover, a
menos que la infantería está ampliamante provista con armas y defensas
que los tanques no puedan enfrentar. Esto significa que, cuando
confronta con tanques, la infantería es despojada de su movilidad,
cesa de se tropa de combate y entonces debe ser usada como tropa de
fortaleza”.79
Es interesante seguir el razonamiento de Fuller acerca de los
cambios e influencia del tanque en el campo de batalla: “Aunque el
blindaje puede derrotar a las balas, puede ser derrotado por la minición
de artillería. Esto no quiere decir que el blindaje pierda su valor,
pero si que ese valor es relativo al poder del proyectil empleado. Según
esto se puede descuidar del proyectil menor pero no de los mayores,
lo que significa que la artillería será más y más preponderante
sobre la infantería, y como la artillería deberá protegerse de las balas,
los cañones deberán ser blindados. Entonces, la respuesta al tanque
es el tanque; por tanto las actuales (1932) batallas de infantería serán
reemplazadas por batallas de artillería móvil, y aunque en ese caso los
blindados empleados tal vez no tengan protección contra los proyectiles
pesados, deberán actuar en consecuencia para prevenirse del
fuego que reciban”80
La batalla debe buscar la sumisión mental y moral del enemigo,
no necesariamente su destrucción física. Fuller fija el objetivo en
ganar, señalando que la “manía destructiva” debe desterrarse progresando
del combate físico a la lucha intelectual y moral. Este enfoque
moral de la táctica es primordial para comprender la marcha de la
doctrina moderna. Los procedimientos tácticos son multiplicadores
de potencia para impactar en la mente del soldado y el comando
enemigo en busca de su quiebre espiritual y no para acabarlo físicamente.
En ese sentido planteaba el empleo de los blindados para
desequilibrar al ejército enemigo.
Fuller sostenía que la guerra moderna debía se móvil y que su
centro era la maniobra, sostenida por la iniciativa, flexibilidad de la
organización táctica y el empleo de la sorpresa. Señaló cinco aspectos
del arte militar:
· Desde el punto de vista militar, 1 hora no es 60 minutos,
sino lo que se ha de lograr en 60 minutos.
· La forma de defensa más eficaz es la defensa móvil, que
permite al defensor proteger su potencia combativo y sus
instalaciones sin sacrificar la iniciativa.
· Tanto en la ofensiva como en la defensiva en la guerra de
maniobra, el objetivo principal debe ser la dislocación del
mando y organización enemigos; no sólo la destrucción
de sus tropas de combate, aunque ésta no debe desatenderse.
· Todos los planes deben basarse en la defensiva-ofensiva,
la forma más poderosa de guerra. Aun los avances relámpagos
de la ofensiva deben fundarse en una base segura;
ésta es el pilar principal de todo movimiento hacia adelante.
· La persecución es la acción más importante de la batalla
porque, con tal que sea correctamente organizada y llevada
a cabo, garantiza la aniquilación del enemigo y el logro
del objetivo político de la guerra.81
Liddell Hart por su parte consideraba que las fuerzas blindadas
debían aprovechar su movilidad para lograr una penetración profunda
a través del punto de menor expectativa del enemigo acción que
denominó en el campo táctico “torrente en expansión “ y en el estratégico“
aproximación indirecta “. Esta última implicaba el ataque a
las poblaciones civiles enemigas, por aire, tierra y mar. Al enfocar la
cuestión desde el nivel estratégico Liddell Hart proyectó e impacto
moral hacia la profundidad del dispositivo enemigo en una propuesta
que permitía una mejor combinación de las armas, apartámdose del
excluyente criterio de Fuller sobre los tanques.
Aunque ambas visiones no eran del todo opuestas no se llegó a
una adecuada combinación de ellas en Inglaterra. Sin perjuicio de
esto el gobierno inglés creó en 1931 una brigada experimental de
tanques al mando del Cnl Groad, la que adquirió carácter permanente
en 1934 bajo la dirección del Grl Hobart.
El criterio del empleo de solamente tanques no resultó del todo
exitoso, aunque los ingleses tardaron mucho en reconocerlo. Los
tanques actuando en soledad se volvían presa fácil de las armas antitanque
de la infantería, de la artillería o de los tanques enemigos. Por
otra parte al carecer de doctrina para actuar con la infantería, cuando
esto sucedía los tanques se volvían simples auxiliares de ésta perdiendo
su movilidad y su capacidad de penetración. Esto llevó a los
ingleses a alejarse en parte de las ideas de Fuller y de Liddell Hart y
a caer en el tradicional conflicto acerca de si el tanque era un arma
autónoma o simplemente una auxiliar de las restantes. Poco antes del
comienzo de la guerra los ingleses hallaron una solución de compromiso.
Por una parte desarrollaron tanques pesados para apoyar a la
infantería y por la otra tanques más livianos y rápidos para utilizar en
ruptura y penetración. Estas ideas se vieron limitadas por la limitada
capacidad industrial británica, lo que que llevó a que principalmente
se fabricasen tanques para infantería y no hubo hasta el fin de la guerra
un verdadero tanque principal de batalla.
El precio pagado por no apreciar o comprender parcialmente las
ideas de Fuller y liddell Hart fue alto como lo atestigua el Grl Henry
Wilson en su poaso por la DBl 7 en Egipto entre 1939 y 1940: “…Puse
énfasis en la necesidad de la total cooperación de todas la armas en
batalla. Tuve que contrarrestar la perniciosa doctrina que imperaba
en esos días, ayudada por ciertos escritores civiles, acerca de que las
unidades de tanques eran capaces de triunfar en una acción sin la
asistencia de las otras armas…”82

Alemania

La derrota alemana de la Primera Guerra Mundial no se atribuyó
públicamente al fracaso de sus fuerzas militares, se atribuyó a otros
factores no menos importantes pero que ocultaron el fracaso de las
armas. Este ocultación favoreció en tiempos de postguerra al crecimiento
de falsas ideas en el campo político, sin embargo en el campo
militar no todos se dejaron convencer. La fuerte derrota hizo que
oficiales de valía se ocupasen en desentrañar los errores y acierto
cometidos en la guerra para transformarlos en aplicaciones doctrinarias.
El General Hans von Seeckt se hizo cargo de la jefatura del ejército
alemán en junio de 1920. Veterano del frente oriental el von
Seeckt estaba horrorizado por la guerra de trincheras y estaba dispuesto
a hacer lo necesario para salir de ella y recuperar la movilidad
de los ejércitos.
El Tratado de Versailles prohibía a las fuerzas armadas alemanas
la posesión de tanques, artillería pesada, acorazados, submarino y
aviones. Sin estas armas era imposible lograr alguna evolución en la
doctrina, von Seeckt halló la forma de procurarse sino el arma específica,
al menos la información y la experimentación con ella. Logró
establecer una relación de cooperación con el Ejército Rojo que se
tradujo en el establecimiento de campos de instrucción para tanques,
aviones y gases, que resultaron muy provechosos para ambos ejércitos.
Von Seeckt estaba convencido de que una fuerza operacional de
nivel ejército, con gran movilidad y armas modernas sería la protagonista
central de la batalla. Ella sería capaz de alcanzar la victoria decisiva,
mientras que la masa de ejército ocupaba roles secundarios. Esto
equivale a revivir el concepto maniobra móvil en el arte de la guerra,
idea descartada por muchos a raíz de las experiencias de la Gran Guerra.
Para ello necesitaba no sólo las armas sino una serie de elementos
que no estaban del todo disponibles: industria, motivación ciudadana
y una doctrina completamente nueva. Aunque Alemania era con
mucho la nación más y mejor industrializada de Europa su débil economía
no permitía un crecimiento inmediato. La ciudadanía se hallaba
en una crisis absoluta producto de la derrota, la agitación política y
la violencia. El camino de la reconstrucción doctrinaria era entonces
el de mejores perspectivas.
Empezó por abandonar toda posición dogmática respecto de la
práctica militar y a pensar y hacer pensar al cuerpo de oficiales en el
concepto de movilidad. A partir de las ideas de la maniobrabilidad de
la caballeria se incorporaron la motorización, el blindaje y los análisis
de transporte y combate sobre la marcha. Se descartó la idea del ataque
frontal de caballería y se empezó a desarrollar la idea de una
fuerza capaz de cruzar el “campo de batalla vacío” y alcanzar al enemigo
con potencia suficiente como para derrotarlo. Para alcanzar estos
niveles von Seeckt alentó las discusiones académicas y técnicas y
fomentó la presentación de ideas nuevas en todo el cuerpo de oficiales.
El centro de su actividad parace haber sido la mente del cuerpo
de oficiales. Además de ordenar la revisión minuciosa de los registros
de los combates de la guerra, obligó al cuerpo de generales a participar
de los ejercicios de instrucción de manera regular y como una de
sus obligaciones principales. Esta presión puesta en el estudio y práctica
teórica de la guerra es la que dio a Alemania la formidable máquina
militar de la Segunda Guerra Mundial. Es interesante ver cómo
se hizo centro en la mente del militar y no en los recursos materiales.
Se consideró acertadamente que primero se necesitaba el conocimiento
sobre el emp´leo de los medios y recién c´n él los medios en
sí mismos. Una práctica similar la habían realizado ya Scharnhorst,
Gneisenau y Massenbach durante las guerras napoleónicas al formar
la idea del Ejército Prusiano que se materializó en 1813-14. Creo una
enseñanza fundamental este aspecto de la vida militar: no son las
armas ni la tecnología lo que define a un buen ejército, son sus hombres
y su capacidad intelectual lo que hacen del ejército una fuerza
eficaz y eficiente.
Entre los oficiales que participaron fervorosamente en este desarrollo
estaba el Hauptmann Heinz Guderian, un oficial de infantería
transeferido al arma de comunicaciones. El 1ro de abril de 1922, fue
destinado como de Oficial de Estado Mayor al Departamento de
Transporte Motorizado. Su jefe, el inspector de Transporte, General
von Tschischwitz, estaba dedicado al estudio del problema de mover
tropas en vehículos motorizados e involucró y alentó a Guderian a
que participase de la investigación. Durante estos trabajos Guderian
comprendió que si Alemania entraba en guerra necesitaría una fuerza
de combate con alta movilidad que le permitiese compensar su reducido
número, y así poder concurrir a cada punto decisivo y golpear al
enemigo. Si esta fuerza cobraba cuerpo debía necesariamente ser
blindada para asegurar su supervivencia y efectividad.
Dentro del desarrollo intelectual del ejército se creó la Wehrgedanken
des Auslands, una revista pública especializada en temas
militares que incorporaba colaboraciones de toda fuente. Esta publicación
aportó el espacio de incorporación de ideas provenientes tanto
del campo militar como civil, nacional y extranjero, así llegaron a la
mente de Guderian las ideas de Fuller, Liddell Hart y Martel. Con su
conocimiento de tranportes, tecnología de blindaje e ideas acerca del
empleo del tanque, Guderian descartó el empleo de este vehículo
como simple apoyo de ingfantería o reemplazo de la caballería. Sus
ideas se publicaron el la Militdr-Wochenblatt.
Las ideas de Guderian le valieron el reconocimiento de ser nombrado
instructor de los oficiales de Estado mayor en Táctica e Historia
Militar. La total libertad de cátedra le ofrecióa a Guderian la
oprtunidad de acelerar sus ideas a lo largo de la línea que lo conducía
hacia la Blitzkrieg.
Entre tanto el comando en jefe del ejército publicó un manual
unificado de táctica y conducción que permitió unificar procedimientos
y criterios. En 1925 se realizaron las primeras grandes maniobras y
en 1927 se repitieron con el empleo de criterios de movilidad y tanques
simulados, esto terminó de convencer a Seeckt sobre el empleo
de blindados. Esto llevó a dar un nuevo impulso a las relaciones militares
con los soviéticos que dio por resultado el campo de ejercitación
de Kazán en 1929.
En esta campo se probaron los primeros prototipos de tanques
alemanes y algunos modelos comprados vía la unión Soviética a otras
naciones. Guderian, Lutz, Halm y Pirner participaron de esta experiencia
provechosamente.
Alrededor de 1930 las ideas de Fuller y Liddel Hart habían alcanzado
la madurez y Guderian la absorvía fervientemente, llevándolas
un paso hacia el futuro. Entendió que los tanques solos no podían
resolver el problema y que se requería de una acción conjunta que
incluyese a todas las armas, las que debían adecuarse en cuanto a la
necesidad de movilidad y protección, esto dio origen a la idea de la
División Panzer.
“En ese año 1929, me convencí que los tanques trabajando por su
cuenta o en conjunción con la infantería nunca podrían alcanzar un
aimportancia decisiva.. Mis estudios históricos, los ejercicios llevados
a cabo en Inglaterra y nuestra propia experiencia con equipos simulados,
me persuadieron de que los tanques nunca podrían ser hábiles
para producir su efecto plenamente hasta que las otras armas, en cuyo
apoyo ellos debían sostenerse, alcanzasen los niveles de velocidad y
capacidad a campo traviesa. En esas formaciones de todas la armas,
los tanques podrían cumplir su rol primario, las otras armasestarían
subordinadas a los requerimientos de los blindados. Sería un error
incluir tanques en divisiones de infantería: lo que necesitábamos eran
divisiones blindadas en las que incluir a todas las armas en apoyo para
permitir a los tanques combatir con plena capacidad.”83
Las nuevas divisiones blindadas en esta teoría se integraban con
todas la armas. Su empleo consistía en un ataque en profundidad, por
ello guderian planteaba que debían constituir la reserva del ataque y
la ruptura, para ser empleadas en la explotación del quiebre de las
defensas enemigas.
Junto con Guderian otros oficiales impulsaban ideas de cambio
en el ejército. El General Beck desarrollaba el manual “Truppenführung”;
von Blomberg y von Reichenau introducían y difundía las
ideas más modernas sobre teroría militar de lengua inglesa; Heinrici
comenzó a elaborar la teoría de relación espacio-fuerza. En el ejército
se mejoró la instrucción y se logró un alto nivel de calidad en el entrenamiento
de voluntarios. Finalmente en 1931 se creó la primera
unidad motorizada, lo que permitió a Guderian y Lutz desarrollar los
planes para la s Divisiones Panzer.
Estas poderosas formaciones comenzaron en 1931 con un modesto
batallón compuesto tropas de reconocimiento y tanques y armas
antitanque simuladas puestas bajo el mando de Guderian. El y Lutz a
partir de esta unidad de juguete trabajaron en maniobras en Kazan y
proyectos no sólo de organización sino de diseño de nuevos vehículos
blindados. Los “panzers” alemanes comenzaron con el modesto Panzer
I, un vehículo de entrenamiento armado con dos ametralladoras y
un blindaje de 15 milímetros. Poco después le siguió el Pz II armado
con un cañón de 20 milímetros y una protección similar. Nadie pensó
en ese momento que esas máquinas se emplearían en combate. En
estos primeros modelos se aprecia el interés por la velocidad y maniobrabilidad
por encima del blindaje.
Los progresos en el desarrollo de un arma blindada tuvieron en
Alemania una mayor constancia que en el resto del mundo lo que dio
a este país la ventaja militar al comienzo de la guerra. El mayor impulso
en ese sentido se produjo con el acceso al poder de Adolfo Hitler.
Después de presenciar una demostración ejecutada con Pazers I,
motocicletas y armas antitanques dirigida por Guedrian se dice que
hitler dijo “Eso es lo que quiero!”. Bajo la conducción ministerial de
los generales Blomberg y von Reichenau los tanques recibieron una
atención especial viéndose afectados por la triplicación del ejército.
Aunque se cerraron los campos de experimentación y prueba en Rusia
debido al nuevo régimen nazi, se realizaron grandes maniobras en
1933 y 1934 que permitieron afianzar y mejorar la técnica en el uso de
tanques.
Ciertamente no todos los oficiales superiores confiaban en el empleo
de un “arma blindada”, muchos generales estaban todavía sujetos

a la concepción del empleo tradicional del ejército donde, como
en el resto de los países, el tanque sólo era un apoyo de la infantería y
la caballería aún tenía un lugar en el campo de batalla. Además el
tanque debía competir por los recursos de las fuerzas armadas contra
los fuertes requerimientos de las armas tradicionales en un momento
de expansión volumétrica del factor militar alemán. Aún bajo fuertes
críticas Blomber como Ministro de Guerra y von Fritsch como Comandante
en Jefe del Ejército hicieron mucho para apoyar a Guderian
y aplicar la teoría blindada. En mayo de 1935 en Bad Elster se
realizó un ejercicio del Estado Mayor que estudiaba el uso de un
Cuerpo Panzer completo y cinco meses después se crearon las primeras
Divisiones Panzer. Las maniobras de 1936 en Bad Nauhaim, incluyeron
operaciones con ejércitos Panzer.
La Primera Brigada Panzer se creó en 1934 con la asignación de
tres regimientos de a dos batallones cada uno y se la equipo con Panzer
I. Al mismo tiempo en Inglaterra el Grl Hobart ejercitaba la Primera
brigada de Tanques bajo las teorías de Liddell Hart; el
resultado publicado de las mismas fue empleado por Guderian en la
instrucción de sus hombres y en las maniobras de julio de 1935 donde
se empleó a la Primera División Panzer a la órdenes del Grl von
Weichs. El éxito de estas prácticas llevó a la constitución de otras dos
divisiones panzer en octubre de ese mismo año.
Para ese tiempo la ventaja alemana en el concepto, aplicación y
organización de fuerzas blindadas estaba muy por delante del resto
del mundo. El criterio de empleo profundo, velicidad y maniobra
estaban asentados y se manifestaban en la estructura de las divisiones
panzer que contaban con una brigada panzer que contaba con 561
tanques y una de granaderos panzer (infantería mecanizada) como
núcleo y unidades de reconocimiento, ingenieros, artillería y comunicaciones
en apoyo. Aunque se preveía que todos los componentes de
la división, incluso el estado mayor, contasen con vehículos motorizados
y blindados, la industria no podía cumplir completamente con
ello por lo que sólo se alcanzó en un principio a cumplir con un treinta
por ciento de esa exigencia.
Como comandante de la 2da PzDv, Guderian continuó desarrollando
la instrucción práctica y teórica de las fuerzas blindadas. Implementó
procedimeientos para el empleo del “desborde” sostenido
por Liddell Hart, la utilización del equipo tqnque-infantería, la infantería
de asalto, el ataque nocturno y el uso de la aviación táctica de
apoyo. Se aplicó también al estudio del empleo de la masa blindada
en operaciones estratégicas de envergadura. Toda esta evolución
chocó contra la resistencia de las ideas tradicionales de la infantería y
la artillería.
Las grandes maniobras de 1936 donde se emplearon más de
80.000 soldados resultaron contrarias a las fuerzas blindadas. Se empleó
en ellas una brigada de tanques pero bajo el concepto de apoyo a
la infantería, situación que sólo sirvió para exponer a los vehículos
innecesasriamente al fuego de las armas antitanques más modernas.
De todas formas mientras que los más reaccionarios se apoyaban en
los ejercicios para criticar al tanque, los hombres del arma blindada
los tomaban como ejemplo de lo que no se debía hacer. Una muestra
de la lucha de ideas sobre el empleo de tanques la da el Fall Grün, el
plan para un ataque por sorpresa a Checoslovaquia de 1937, donde se
preveía el empleo de un ejército panzer, que aún ni existía.
La granprueba de los tanque salemanes fue la Guerra Civil Española.
Allí se envió al Cnl von Thoma con 180 vehículos para apoyar a
los nacionalistas. Von Thoma tuvo que pelear contra la superioridad
de los vehículos rusos al mando del Grl Konev y contra la tozudez del
Generalísimo Fransico Fanco que pretendía el emple de los tanques
repartidos en apoyo de la infantería. Se aprendió mucho del empleo
táctico inferior, pero no hubo oportunidad de practicar grandes operaciones
blindadas.
Para esta época el ejército alemán se vió asaltado por la moda militar
de la época: las divisiones ligeras. Se crearon tres que demostraron
muy poca capacidad y utilidad en la campaña de Polonia de 1939
por lo que terminaron transformándose en PsDv entre 1940 y 1941.
El 20 de noviembre de 1938 Hitler creó el puesto de Comandante
De Tropas Móviles y designó para ocuparlo a Guderian. Una
muestra del interés de Hitler en los tanques la ofrece el hecho de que
le otorgase a Guderian derecho de acceso directo al Fürher desplazando
así los controles del OKH y del OKW. Desde este cargo Guderian
completó la edición de manuales de instrucción, trató lo
problemas de abastecimientos e impulsó las ideas blindadas contra la
mayoría de los oficiales superiores del ejército alemán.
Blitzkrieg
Se denomina así al cuerpo de doctrina desarrollado por los alemanes
entre 1918 y 1939 destinado a evitar la repetición del combate
estático de la Primera Guerra Mundial. Soldados como Hans von
Seeckt y Heinz Guderian percibieron mucho más claramente que el
resto de sus colegas europeos el potencial militar de los motores de
combustión interna combinados con la moderna tecnología de comunicaciones
de la época. Grandes formaciones movidas sobre orugas y
ruedas, dirigidas por radio podían lanzarse contra el frente enemigo,
romperlo y alcanzar su retaguardia desorganizando todo a su paso e
impidiendo cualquier contramedida. Su primer empleo fue en la
campaña de Polonia de 1939 y su punto de maduración fue la campaña
de Francia de 1940 donde en menos de seis semanas los ejércitos
alemanes derrotaron a las fuerzas combinadas de Holanda, Bélgica,
Francia y Gran Bretaña. Un año después el método de la Blitzkrieg
llevaba a los ejércitos del III Reich a las puertas de Moscú en seis
meses de lucha.
Curiosamente el término Blitzkrieg no es de cuño alemán y no figura
en los manuales o reglamentos y tampoco en las memorias o
correspondencia de generales alemanes. Guderian señala en Panzer
Leader que fue creada por los enemigos de Alemania. EL primer uso
conocido de la palabra es una edición de la revista Time del 25 de
septiembre de 1939 acerca de la campaña en Polonia.
El origen de esta doctrina es complejo. Por una parte surgió del
profuso elenco de soluciones improvisadas que los alemanes debieron
generar para superar las limitaciones del Tratado de Versailles. EL
Alto mando alemán buscó solucionar su futuro inspirándose en el
pasado, especialmente en las ideas de Helmuth von Moltke y Alfred
von Schlieffen. Así tanques, aviones, transporte automotor y modernas
comunicaciones fueron vistas como multiplicadores que facilitarían
el empleo del enfoque operacional tradicional. Tanto durante la
República de Weimar como durante el III Reich los planes alemanes
apuntaron a alcanzar la victoria por medio del envolvimiento del
enemigo, la amenaza a sus comunicaciones y líneas de abastecimiento,
y forzándolo a combatir en una inesperada dirección. Estos métodos
aseguraban el logro de un resultado exitoso y rápido por medio de
batallas decisivas, lo que se acomodaba espléndidamente en una
nación que desde los días de Federico el Grande estaba convencida
de su inhabilidad para ganar una guerra de desgaste.
Sin embargo el concepto de Blitzkrieg sólo alcanzó niveles tácticos
y operacionales, en lo estratégico las acciones de Hitler no respondían
a esa metodología.

78 Fuller, J.F.C., 1932, “Armoured Warfare”, pg. 18, Pennsylvania, The Military
Service Publishing Company

79 Fuller, J.F.C., 1932, “Armoured Warfare”, pg. 45-46, Pennsylvania, The
Military Service Publishing Company
80 Fuller, J.F.C., 1932, “Armoured Warfare”, pg. 46, Pennsylvania, The Military
Service Publishing Company
81 Reid, B.H., 1990, “J.F.C. Fuller y B.H. Liddell Hart. Una Comparación”,
pg. 32, en Military Review, septiembre-octubre 1990, Fort Leavenworth,
Escuela de Comando y Estado Mayor, Ejército norteamericano

82 Wilson, H. “Eight Years Overseas 1939-47”, citado en von Mellethin,
F.W., 1956, “Panzer Battles”, pg XV, New York, Ballantine Books
83 Guderian, H., 1952, “Panzer Leader”, pg. 24, Washington, Zenger Publishing

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