TP SANTA MARÍA INFANTE – Quinta Parte

LA RESISTENCIA ENEMIGA EN "EL ESTRIBO" (13 DE MAYO)

La Compañía G- recibió sus órdenes de ataque con suficiente anterioridad como para permitirle efectuar un buen reconocimiento de sus objetivos. Alrededor de las 15,30 h. el Teniente Nooii, jefe de la Compañía y sus oficiales, fueron rodeando la extremidad este de "El Estribo". Ni bien hubieron llegado a la ladera opuesta, se encontraron encerrados en una fuerte cortina de fuego de morteros. El Teniente Noon, que marchaba delante de los otros oficiales, fue herido gravemente en ambas piernas. Sus oficiales compañeros no pudieron llegar hasta él y regresaron a la Compañía para lanzar el ataque a las 16,30 horas.

La Compañía partió en- columna de secciones, marchando en el orden siguiente: 3., 2. y 4., desde sus posiciones atrincheradas a un tercio del camino por la ladera de "El Estribo" (mapa

Nro 17). Despues de adelantarse velozmente a la ladera este, la Compañía G cambió su formación en dos secciones de tiradores en primera línea y una a retaguardia, cada sección desdoblada en forma de cuña con dos grupos adelante y uno de apoyo. Cuando se recibió fuego por primera vez, los grupos delanteros de las secciones desplegaron en cadena de tira-dores. El mortero de la Sección de Armas apoyaba el ataque desde posiciones en desenfilada en la hondonada al sur de "El Estribo" y la ametralladora marchó detrás de la 1. Sección a distancia de apoyo.

La 3. Sección a la derecha avanzó a través del extremo este de "El Estribo" y luego hasta la mitad del camino por la ladera norte. Allí quedó atascada por el fuego de ametralladoras desde las posiciones en el extremo oeste de la cresta. A la izquierda de la 3. Sección, la 1. había subido directamente a lo largo de la cresta de la ladera este. Casi en la cima, la 1. Sección fue detenida por el fuego de ametralladoras desde las mismas posiciones que habían frenado el avance de la 3. Sección. Justo delante de la 1. Sección había tina pequeña depresión del terreno en el extremo este de la cresta. Cada vez que los hombres asomaban su cabeza sobre el borde de esta depresión, se encontraban con el fuego rasante de las ametralladoras.

Habiendo perdido el contacto con la 3. Sección a la derecha, el Teniente 1ro D. William G. Hohenadel, jefe de la 1. Sección, llamó a la 2. Sección, que avanzó rápidamente a la derecha de la 1. Sección. Se colocó entonces bajo el fuego de ametralladoras que cubría el espinazo de "El Estribo". Sin poder avanzar de frente a través de la depresión (donde se había, atrincherado la 2. Sección), la 1. Sección se desvió hacia la izquierda e hizo fuego sobre algunos hombres que vio en hoyos de tiradores alrededor de la casa N° 9, a quienes tomó por alemanes. El presunto enemigo era el Grupo de la Compañía E, bajo las órdenes del Teniente 1° Mc Swain, quien se había atrincherado cerca de dicha casa después de haber sido muerto el Coronel Kendall. Estos hombres habían recibido la orden de unirse al resto de la Compañía E en el camino hundido y estaban tratando de hacerlo cuando fueron alcanzados por el fuego equívoco de la Compañía G. Para detener este fuego, el Teniente 1ro D. Pat G. Combs, oficial de enlace de artillería con el grupo de Me Swain, puso en alto su casco sobre su fusil. Como la 1. Sección le continuó tirando, se levantó. Entonces los hombres de la Compañía G lo reconocieron y cesaron el fuego, aunque no antes de haber herido gravemente al Teniente 1ro Me Swain.

Después que los hombres de la Compañía E, que habían resistido en la cresta de "El Estribo" durante un día y medio, bajaron rodando y gateando hasta sus compañeros en el camino hundido, la 1. Sección de la Compañía G se atrincheró alrededor de la casa Nro 9. Más al este, la 2. Sección se había atrincherado en la cresta militar en la punta de "El Estribo". La 3. Sección se había, atrincherado en la ladera norte.

En el flanco izquierdo del 2. Batallón, la Compañía E había obtenido menos éxito aún que la Compañía G. A las 15,30 h. el Capitán Heitman, ahora al mando de la Compañía E, recibió una orden del Coronel Champeny por el aparato de radio SCR 300, con el plan de ataque para la Compañía, habiéndose fijado para las 16,30 h. la iniciación. No recibiendo ninguna noticia de la postergación hasta las 18,30 horas, el Capitán Heitman comenzó su ataque a las 16,30 h., sin esperar al grupo del Teniente 1° Mc Swaiu en la cresta, quien había recibido orden de unirse a la Compañía en el camino hundido. El Capitán Heitman guió a sus hombres en columna de a uno a lo largo del camino desde sus posiciones fortificadas al oeste. Después de avanzar hacia el cerro central a pocos metros de distancia de una curva del camino, el Capitán Heitman, a la cabeza de la columna, se dirigió rápidamente hacia los objetivos inmediatos de la Compañía E, el nido de ametralladoras alemán en la punta oeste de la cresta de "El Estribo". En cuanto el Capitán Heitman y los soldados de 1ra clase Earl R. Baish y Joseph C. Stockmal siguiéndolo inmediatamente detrás, salieron del camino hundido, quedaron bajo el nutrido fuego de las ametralladoras de la cresta. Al oír el fuego, el resto de la Compañía E, que aún no había doblado la curva, se detuvo en seco.

Los dos guías y el Capitán Heitman saltaron dentro de una zanja que atravesaba el camino hundido. Por la dirección del fuego de ametralladoras, Heitman localizó la posición enemiga y le arrojó tres granadas. En respuesta, otras ametralladoras alemanas abrieron fuego sobre los hombres en la zanja, desde nuevas posiciones en la cresta, forzando al- Capitán Heitman y los soldados de P clase Baish y Stoekmal a atrincherarse contra mía banquina de 1,20 m., debajo del camino hundido. Luego Heitman gateó hasta el banco y con disparos aislados mató a tres hombres que servían una ametralladora, mientras otros alemanes desde ésa u otras posiciones cercanas les arrojaban granada tras granada. Sólo una de éstas los alcanzó, pero hirió a los tres hombres. Aunque heridos, aún podían moverse y alrededor de las 18,00 h., luego de localizar por lo menos tres nidos de ametralladoras enemigas, gatearon de vuelta por el sendero hundido hasta donde se había detenido el resto de la Compañía E. Entonces el Capitán Heitman dio la ubicación de los puntos fuertes enemigos al Mayor Símil, jefe del batallón reemplazante, quien le ordenó mantenerse en su puesto hasta la mañana siguiente. Aunque algunas posiciones en "El Estribo" habían sido destruidas por el bien dirigido fuego de los destructores de tanques, todavía había, posiciones mantenidas por el enemigo en la punta oeste, que impedían cualquier otro ataque del 2. Batallón el 13 de mayo.

LA COLINA 103 DETIENE NUEVAMENTE AL 3. BATALLÓN

Por lo menos tres abrigos con una o más ametralladoras, enfrentaban a las tropas del 3. Batallón desde la cresta de la colina 103. Además de las posiciones de ametralladoras en la cresta, francotiradores apostados en las casas a lo largo del camino y en la colina 103, representaban una amenaza para las tropas que avanzaban. Para atacar la colina se emplearía el mismo plan general que se había utilizado el día anterior. Con la Compañía K proporcionando una base de fuego, la Compañía L, pasaría a través de la Compañía K y asaltaría la colina 103 frontalmente. La Compañía I efectuaría simultáneamente un asalto final, abarcando por el oeste la colina para rodear el punto fortificado por retaguardia. Se esperaba que el ataque del 1. Batallón contra el Cerro – S progresara con suficiente rapidez, como para neutralizar el peligro de un nutrido fuego desde el flanco izquierdo del 3. Batallón (mapa Nro 18).

Entre las 13,00 y 14,00 h. el Teniente 1ro D. Edward G. Sautter, que había asumido el mando de la Compañía L el día anterior después que el Capitán D. Harold B. Ayres fue herido por fragmentos de granadas, recibió orden de colocarse en posición para el ataque a las 16,30 horas. A las 15,30 h. la Compañía L comenzó a infiltrarse a través de !a Compañía K, de a pocos hombres por vez. Mientras tanto llegó la noticia a las Compañías I y L, de que el ataque se había postergado hasta las 18,30 h. Se presume que el enemigo oyó esta noticia al mismo tiempo, por un parte de radio interceptado, pues comenzando exactamente a las 18,30 h., de 300 a 400 granadas de artillería cayeron en la zona ocupada por el 3, Batallón.

Después que se hubo apaciguado un tanto la cortina de fuego, la Compañía L subió por la ladera sur de la colina 103 más allá de la Compañía K. Dos Secciones marchaban en primera línea: la 3. Sección a la izquierda, la 2. Sección a la derecha, cada una con dos grupos delante y uno de apoyo. Para la protección de los flancos, los Grupos de Apoyo de cada Sección iban escalonados a retaguardia. La 1. Sección permaneció de reserva. Las ametralladoras de la 4. Sección quedaron a lo largo de la ladera cerca del camino, en la pequeña prominencia entre el "Tit Izquierdo" y la colina 103 y los morteros livianos en la hondonada al sur de dicha prominencia.

Avanzando por la ladera de la colina 103, los hombres de las 2. y 3. Secciones usaban dos terrazas empinadas para protegerse del fuego de ametralladoras desde la cresta. Cuando llegaron al espacio libre de terrazas cerca de la cima, a unos 200 m. del punto de partida, comenzaron a recibir fuerte fuego de una ametralladora justo delante de la 2. Sección. Las tropas quedaron detenidas y casi todos fueron heridos por el fuego directo.

Gateando hacia la trinchera, el Sargento Ayudante Floyd P. Loterbaugh, encargado de la 2. Sección, vació su carabina sobre la posición; luego tomó un fusil de uno de sus heridos, haciendo fuego con él hasta que se terminó la munición. Durante este tiempo los alemanes de la trinchera dirigían fuego continuo al Sargento Ayudante Loterbaugh. Cuando habían utilizado todos sus abastecimientos, corrieron fuera de la trinchera intentando escaparse. Viéndolos salir, Loterbaugh tomó un fusil ametrallador Browning abandonado y gateó hasta donde podía observar a los alemanes. Mediante tiros certeros, mató a por lo menos tres de ellos.

Aunque el Sargento Ayudante Loterbaugh había neutralizado la incómoda posición, la 2. Sección aún se hallaba imposibilitada de avanzar a través de la cresta de la colina 103, debido al nutrido fuego de las otras ametralladoras en los flancos derecho e izquierdo.

Los hombres permanecieron en el lugar aguardando a que se les uniese la 1. Sección. Como obscureció y los refuerzos no aparecían, el Sargento Ayudante Loterbaugh mandó a su Sección, que había sufrido muchas bajas, que se retirara a la parte más baja de la ladera sur, debajo de la primera terraza, justo frente a la línea donde la Compañía K estaba atrincherada.

A la izquierda, la 3. Sección también había sido detenida cerca de la cresta, por el fuego cruzado de armas automáticas. ITna de las ametralladoras fue localizada en una casa cerca de la cresta. Com-prendiendo la situación, los soldados Henry Dombrowski y Richard Zippel gatearon hacia la ametralladora enemiga. Al entrar al edificio, dos alemanes les hicieron fuego con pistolas ametralladoras; uno de los disparos hirió a Zippel. Impávidos, los dos soldados cargaron, matando a los alemanes con fuego de fusil e inutilizando la ametralladora. Aunque esta acción suprimió una de las incómodas ametralladoras, la 3. Sección halló insostenible su situación en la desnuda cresta y se retiró al obscurecer por la ladera sur de la colina 103.

El intento de la Compañía I, de flanquear la colina por la izquierda, no tuvo éxito. La fuerte concentración del fuego .de artillería alemana al sur de la colina 103, a la hora de partida, impidió a los hombres avanzar a la hora fijada. Como se mantuvo la cortina de fuego varias horas, todo movimiento era extremadamente peligroso. Cuando los hombres comenzaron a moverse, fuego de ametralladoras y morteros desde la colina 103, pero principalmente desde el Cerro – S, obligó a la Compañía I a abandonar su avance por esa noche.

El fuego enemigo de artillería, como así también de ametralladoras y de morteros sobre la colina 103 y el Cerro – S, había causado muchas bajas al 3. Batallón. La Compañía K, que había recibido mucho fuego de artillería en su posición de apoyo al sur de la colina 103, se había quedado con la mitad de su fuerza original. La Compañía I, con dos tercios de la suya y la Compañía L, habían perdido muchos hombres de sus secciones de tiradores. Antes de medianoche el Capitán D. Howard E. Miller, el S – 3 (Oficial jefe de operaciones e instrucción) del 3. Batallón, informó: "Sólo vi dos años de instrucción hacerse humo —mis hombres— la mitad, más o menos, casi todos los jefes". Parte del fracaso del ataque del 3. Batallón se debía al lento avance del flaneo izquierdo, donde ias dificultades de coordinación entre el 1. Batallón y el R. 338 impidieron la rápida ejecución de la misión vital de capturar el Cerro – S.

EL 1. BATALLÓN VENCE EN EL CÉREO – S

Los 2. y 3. Batallones habían iniciado el ataque inmediatamente al frente de sus posiciones, pero el 1. Batallón debía andar una larga distancia desde el centro del cerro del cementerio, para llegar a su posición de partida, para atacar al Cerro – S. Por lo tanto, el ataque en el ala izquierda del B. 351 se lanzó con más lentitud de lo que se había esperado. También trastornaron el ataque del 1. Batallón, las dificultades de coordinación con el R. 338, que atacaba en un momento distinto la altura más al sur del Cerro – S. Además, el fuego enemigo separó al jefe del Batallón de su unidad antes de la partida y detuvo a las tropas antes de llegar a su posición de partida (mapa Nro 19).

Después de recibir la orden del Regimiento, de atacar a mediodía del 13 de mayo, el Mayor D. Harold Me V. Brown, jefe del 1. Batallón, acompañado por el S – 3 del Batallón, de un oficial de enlace de artillería y del jefe de la Compañía de Armas Pesadas, dejaron el Puesto de Combate del Batallón para efectuar un reconocimiento de sus objetivos asignados desde el monte Natale, la colina más al oeste del cerro del cementerio. Su 2° jefe, el Capitán D. Trevor E. Williams, había asegurado al Mayor Brown que el Batallón estaría listo para el ataque a las 16,30 h. Además de elegir una ruta de avance adecuada, el Mayor Brown planeó coordinarse estrechamente con el E. 338, que debería atacar la colina 131 a las 16,30 h. Cuando el Grupo del Mayor Brown llegó al monte Natale, quedó detenido allí por el fuego de la artillería. El Capitán D. Herbert D. Shoemaker, jefe de la Compañía de Armas Pesadas, fue muerto y el jefe del Batallón no pudo regresar junto a sus tropas durante varias horas.

Debido a la urgencia de la misión del 1. Batallón, el Coronel Champeny decidió qiie el Capitán Williams dirigiría el ataque, según lo planeado, sin el Mayor Brown. Después de impartir órdenes a los jefes de las Compañías sobre sus misiones, el Capitán Williams retiró el 1. Batallón fuera de la zona de reunión en el cerro del cementerio y avanzó por el camino Minturno – Santa María en columna de compañías: C, B, el Comando, A y D. Cuando las tropas llegaron al camino, los tanques pasaban cerca de ellos. Colocándose bajo el poderoso fuego de artillería dirigido por el enemigo contra nuestros tanques, las tropas del 1. Batallón sufrieron algunas bajas.

Luego de apartarse del camino, el 1. Batallón vadeó en una sola columna el lecho del riachuelo, con el barro y agua que le llegaban a la rodilla. Este riachuelo estaba situado en el valle angosto entre el Cerro – S y el camino Minturno – Santa María, Las Compañías C y B llegaron al punto de partida en la base de la colina 109 sin incidente alguno, pero en algún lado a lo largo del camino perdieron contacto con la Compañía A y las dos secciones de ametralladoras de la Compañía D, que las habían estado siguiendo. Esta agrupación de retaguardia se desvió hacia monte Natale antes de que el Teniente 1° D. George D. Schaffer, S – 3 del 1. Batallón, la encontrara y guiara de vuelta hasta las fracciones adelantadas del Batallón. Retardados por el terreno desconocido y el peso de las armas pesadas, las tropas del 1. Batallón marchaban tan a paso de tortuga que no pudieron comenzar su ataque a la hora indicada y éste fue postergado para las 18,30 h. También se había recibido la orden del jefe del Batallón, de demorar el ataque hasta que él llegase. Obscureció antes de que el Mayor Brown, acompañado por el Coronel Champeny, llegara al Puesto de Combate del Batallón, en el lecho del riachuelo al este del Cerro – S. En seguida de llegar, el jefe del Batallón efectuó un corto reconocimiento, impartió sus órdenes de ataque a los jefes de Compañías y les ofreció la oportunidad de que efectuasen su propio reconocimiento.

Bajo el plan de ataque del Mayor Brown, la Compañía C debía avanzar desde el punto de partida en el lecho del riachuelo, derecho hacia la colina 109, para tomarla por nn asalto frontal. Después que el E. 338 capturase la colina 131, la Compañía A atravesaría por entre la Compañía C y atacaría a lo largo de una senda de muías en la cresta del Cerro – S, contra las alturas 126 y 128, en la extremidad nordeste del Cerro – S. La Compañía B permanecería en el lecho del riachuelo, de reserva. Allí también permaneció toda la noche la sección de ametralladoras de la Compañía D, mientras los morteros pesados se encontraban en posición detrás de la colina 101. Durante el ataque del 1. Batallón, ni las ametralladoras pesadas ni los morteros de 81 mm. hicieron fuego, porque, como las armas livianas de las Compañías B y C, sólo se podían utilizar con riesgos de infligir bajas entre las propias tropas atacantes.

El objetivo de la Compañía C, la colina 109, como la colina 131 atacada por el E. 338 inmediatamente al sur, tenía terrazas en la mitad superior de la ladera sudeste. La cresta algo achatada de la colina 109, era de unos 70 m. de ancho y 300 m. de largo. A lo largo de la orilla sudeste había un campo minado y, detrás de él, alambre de púas concertina. Cubriendo el campo minado y el alambre, había dos ametralladoras emplazadas en trincheras de tierra. A unos 50 m. del alambre concertina comenzaban las terrazas, elevándose en filas hacia la cresta. Atacando este difícil objetivo, la Compañía C se vio retrasada por ignorar el avance de las tropas del E. 338 en el cerro. El R. 338 había partido a las 16,30 h., unas seis horas y media antes de que la Compañía C estuviese lista para atacar la colina 109.

Una concentración de artillería de diez minutos sobre la colina 109, precedió el ataque de la Compañía C. Luego de tirar sólo unas granadas, la artillería recibió la noticia de que sus proyectiles caían sobre las tropas del E. 338, que, sin saberlo el E. 351, se había atrincherado a mitad de camino por la ladera sudeste de la colina 109. Cuando se levantó la cortina de fuego de artillería, alrededor de las 22,00 h., la Compañía C se retiró del lecho del riachuelo en columnas de a lino, una sección detrás de la otra. La luna no había salido aún y todo se hallaba en completa obscuridad. Un hombre podía ver apenas a 10 m. suyo, a no ser que sus ojos se enfocasen en objetivos delineados o personas. Luego de salir fuera del lecho del río, la Compañía C avanzó por la ladera de la colina 109 con las 3. y 2. Secciones en primera línea, marchando la 3. Sección a la derecha. Las dos Secciones, con una separación de unos 15 m., en una formación de dos grupos en primera línea y otro de apoyo. La 1. Sección, de reserva, seguía a las secciones guías a una distancia de contacto, hasta que llegó a un punto a unos 100 m. por la ladera, donde se atrincheró y aguardó la señal de continuar la marcha.

La Sección de Armas siguió a las secciones de tiradores por la ladera de la colina 109, a unos 50 m. del lecho del riachuelo y allí emplazó sus ametralladoras y morteros. Seis ametralladoras de calibre 12,7 de la Sección Antitanque del 1. Batallón, fueron emplazadas en el lecho del riachuelo, para apoyar a la Compañía C y más tarde se movieron hasta la hondonada al pie de la colina 109, 25 m. más allá del riachuelo. Sin embargo, debido a las terrazas interpuestas, nuestras ametralladoras no podían efectuar fuego eficaz contra las’ posiciones alemanas a lo largo de la cresta de la colina 109. La condición de lucha cercana del combate por la colina, dificultaba a los morteros y ametralladoras el tirar sobre el enemigo sin arriesgar bajas entre los fusileros de la Compañía C. Por lo tanto, no se empleó ningún fuego durante el ataque.

Una vez fuera del lecho del riachuelo, las secciones guías de la Compañía C, corrieron por la colina. A mitad de ésta, los dos grupos guías de la 3. Sección a la derecha, vieron 15 a 20 hombres salir corriendo de la casa Nro 13, a pocos metros de allí. Creyendo que los hombres eran alemanes, la 3. Sección hizo fuego, hiriendo a varios. El resto se apresuró a identificarse como miembros del R. 338. Estos hombres explicaron que, después de terminar con la resistencia enemiga en la cresta de la colina 109 (evidentemente tomaron esta altura por su objetivo, el 131) habían descendido la mitad de la colina y se habían atrincherado alrededor del edificio, para colocar una defensa en la ladera a retaguardia, contra cualquier contraataque. Cuando llegó la 3. Sección, los hombres del R. 338 habían estado en posición durante dos horas. La imposibilidad de comunicarse impidió hacer saber a ía 3. Sección que tropas amigas se hallaban en la colina 109. Durante el transcurso de este intercambio de información, el Teniente 1° D. Garvín C. Mc Makin, jefe de la Compañía, subió y ordenó a las 3. y 2. Secciones que se atrincherasen. Pero, la 2. Sección no se hallaba en contacto.

A la izqtiierda, la 2. Sección de la Compañía C había avanzado corriendo hasta llegar a la parte más empinada de la ladera y allí marchó rápidamente. Durante el avance, tres ametralladoras abrieron fuego desde la cresta del cerro, sobre las cabezas de los miembros de la 2. Sección, que estaba protegida por las terrazas que cercaban la mitad superior de la ladera. Una ametralladora se encontraba en una trinchera a la izquierda, en el paso entre las colmas 109 y 131; las otras dos se hallaban en la cresta de la colina 109. Entre ellas establecieron cruzamientos de fuego que cubrían las aproximaciones a la cresta. Avanzando contra un cable de alambre de concertina, a unos 15 – 20 m. de la cresta, el Sargento Ayudante Joseph W. Adams, encargado de sección, hizo retroceder a sus hombres a unos 10 m., los desplazó en una cadena de tiradores con el 3. Grupo, a 5 m. a la derecha del 2. Grupo y les ordenó que se atrincherasen.

Antes de partir, la 2. Sección había recibido orden del Teniente Mc Makin que, después de llegar a la cresta, tomaría contacto con la 3. Sección. De acuerdo con esto, cuando la 2. Sección llegó al alambre concertina, los dos exploradores del 3. Grupo, soldados de 1ra clase Phillips Soto y Daniel B. Van Wickler, fueron enviados a la derecha para tomar contacto con la 3. Sección. Gatearon unos 50 m., hasta que se encontraron de narices con los sirvientes de las ametralladoras enemigas. Afortunadamente, no, fueron vistos. Buscaron a la 3. Sección; pero, no hallando ningún rastro, regresaron gateando al sitio donde el resto de su Sección se estaba atrincherando.

Los alemanes de la cresta evidentemente oyeron a la 2. Sección atrincherándose, porque les arrojaron bengalas y accionaron un dis-parador que hizo explotar minas antipersonales en la zona. Al mismo tiempo, una ametralladora enemiga oculta en una trinchera de tierra cubierta con alambre tejido, comenzó a hacerles fuego. Cinco hombres de la 2. Sección fueron muertos o heridos por la ametralladora; otros tres cayeron víctimas de las minas. En ese momento, el 3. Grupo de la 2. Sección se encontraba como apoyo a unos 200 m. de distancia, bajando por la ladera de la colina 109.

Poco después que la ametralladora abrió fuego y las minas estallaron, un estafeta del Teniente Me Makin consiguió subir a la terraza detrás de la 2. Sección y le gritó al Sargento Ayudante Adams que hiciera bajar por la ladera a sus hombres, hasta colocarlos a la altura de la 3. Sección. La 2. Sección, menos el grupo de apoyo que se hallaba abajo en la ladera, gateó entonces descendiendo por la terraza. Protegidos del fuego de las ametralladoras, por ésta y otras terrazas cerca de la cresta, la 2. Sección efectuó la mitad del camino descendiendo por la ladera de la colina 109. Después que la 2. Sección se hubo retirado de la colina, los alemanes de la cresta continuaron efectuando un minucioso fuego de ametralladoras sobre sus cabezas y lanzaron luces de bengala para ubicarlos.

Cuando al Teniente Mc Makin le llegó la noticia de las bajas sufridas por la 2. Sección, llamó rápidamente a la 1. Sección, que aún se hallaba en sus posiciones de reserva. Mientras esperaba que llegase, el Teniente 1ro D. Donald S. Eocke, oficial de órdenes de la Compañía C, decidió que el arma que había estado haciendo fuego desde la cresta de la colina 109, era una ametralladora liviana norteamericana y que estaba servida probablemente por elementos del R. 338, que no sabían que nuestras tropas se hallaban en la ladera sudeste. Contrariamente al consejo de los demás oficiales y del Sargento Ayudante Adams, de que la ametralladora de sonido norteamericano estaba servida por alemanes, el Teniente 1° Eocke subió la colina solo, para hacerle cesar su fuego. Salió caminando, pero al acercarse a su objetivo comenzó a correr. Al aproximarse a la ametralladora, gritó: "¡Identifíquense, o les tiramos el tacho de cocina por la cabeza!". Los alemanes en la trinchera le permitieron llegar a 10 m. de distancia, antes de abrir fuego y matarlo.

Al oír el fuego de la ametralladora contra el Teniente 1ro Roeke y sospechando lo que había sucedido, el Teniente Me Makin dirigió a la Compañía C desde su posición hasta mitad de camino por la ladera. En este ataque intervinieron, dos secciones en primera línea, separadas por unos 40 m., la 3. a la izquierda y la 1. Sección a la derecha. La 2. Sección, que había sufrido las mayores bajas, se había quedado atrás, de reserva.

Durante todo el trayecto de subida a la colina, granaderos fusileros de las 1. y 3. Sección arrojaban granadas a las posiciones de ametralladoras alemanas. A unos 60 m. de la cresta, también abrieron fuego los tiradores y los alemanes contestaban con granadas de mano y fuego de ametralladoras. Sin poder distinguir sus objetivos, los hombres de la Compañía C dirigieron fuego de zona a la cresta. Antes de llegar, el Teniente Me Makin inutilizó la ametralladora del lado derecho de la cresta. Cuando la Compañía C llegó a la cima de la colina 109, las otras ametralladoras cesaron su fuego y, entre las 3,00 y las 4,00 h., el enemigo se retiró por la ladera noroeste. Entonces, comenzó a caer sobre la cresta fuerte fuego de artillería y de morteros. Apostando como seguridad en la cima de la colina a los sirvientes de un fusil ametrallador Browning y un grupo de cada una de las 1. y 3. Secciones, el Teniente Me Makin retiró el resto de la Compañía por la ladera sudeste, donde se atrincheraron y permanecieron toda la noche.

Poco antes de que partiese la Compañía C, recibieron fuego de ametralladoras desde la colina 131, objetivo del R. 338. Después de recibir continuamente este fuego, el Mayor Brown decidió que los alemanes mantenían aún la posición y mandó a la Compañía B para neutralizar al inesperado enemigo. Antes de comenzar el ataque, el Capitán D. David R. Jones, jefe de la Compañía B, solicitó más tiempo para poder colocar fuego de artillería en la colina 131. A eso de las 4,00 h., cuando aún era de noche, el Capitán Jones condujo la Compañía B por la ladera nordeste de la colina 131, dos Secciones en primera línea y en columna de grupos. La Sección de ataque derecha subió por la saliente de la ladera; la otra Sección avanzó 75 m., a la izquierda. Aunque no se utilizaron los morteros y ametralladoras durante el avance de la Compañía B por la colina 131, éstos fueron mantenidos listos para cualquier llamado, en la hondonada. Poco después de la partida, la Compañía B recibió fuego de ametralladoras, pero éste cesó al poco tiempo. Aparentemente, los alemanes abandonaron sus posiciones en la cresta y, sin otras interferencias, la Compañía B subió directamente por la colina. En la cresta se enfrentó con un campo minado, que estaba rodeado de alambre concertina y que era protegido por una ametralladora alemana. Aunque las minas mataron o hirieron a varios hombres, las bajas totales de la Compañía B fueron comparativamente pocas durante el ataque: cinco muertos y siete heridos. Al amanecer, la Compañía B retrocedió hasta el lecho del riachuelo, habiendo sido relevada por elementos del R 338.

Las colinas 131 y 109 se hallaban ahora firmemente en las manos del R. 338 y del R. 351, pero estos puntos fueron los únicos objetivos que habían sido tomados durante el costoso ataque del 13 de mayo. El cuidadosamente planeado asalto del R. 351, había sido anulado por varias circunstancias imprevistas: la lenta aproximación del 1. Batallón a su línea de partida; la demora del jefe en regresar de su reconocimiento, lo que requirió una necesaria postergación; el hecho de que no llegara la información a tiempo a las Compañías E y G y la nutrida barrera de artillería enemiga cerca de la colina 103.

CAPTURA DE SANTA MARÍA INFANTE (14 DE MAYO)

Dos días y medio de encarnizada lucha, aparentemente no habían producido más que unos pocos puntos fuertes enemigos a los agotados Batallones del E. 351. El 2. Batallón aún estaba atrincherado en "El Estribo" y el 3. Batallón se había reorganizado en la base de la colina 103. Ambas unidades se hallaban listas para reanudar el ataque y, en la colina 109, su duramente conquistado objetivo en el Cerro – S, el 1. Batallón se preparaba para presionar nuevamente ha-cia el norte, el 14 de mayo (mapa Nro 20).

A las 8,00 h., el 3. Batallón atacó desde la colina’ 103 hacia Santa María, a lo largo de la ladera oeste del camino, con la Compañía I a la izquierda y la Compañía L a la derecha. Antes de entrar a la ciudad, la Compañía L fue desviada a la derecha por una orden del Mayor Furr, para eludir los campos minados en el costado izquierdo del camino, al oeste de la bifurcación en forma de Y.

La Compañía I efectuó un rodeo y limpió las casas en la parte oeste de Santa María, donde el enemigo había apostado un grupo suicida de francotiradores. Mientras tanto, la Compañía L cruzaba el camino y hacía lo mismo con las casas del costado derecho de la ciudad, matando y capturando un puñado de fusileros. Las dos Compañías llegaron a la ciudad alrededor de las 9,00 h. y se empleó un par de horas destruyendo los últimos bolsones de resistencia enemiga. El 2. Batallón siguió al 3. Batallón en la entrada a Santa María; el enemigo se había retirado también de sus excelentes posiciones en "El Estribo".

Siendo la defensa enemiga más débil que la resistencia de días anteriores, el 1. Batallón capturó la mitad norte del Cerro – S. A las 8,00 h. la Compañía A, al mando del Capitán D. John C. Eeid, salió del lecho del riachuelo al pie del Cerro – S y pasó, a través de la Compañía C, que se hallaba en la ladera sudeste y la cresta de la colina 109. Tomando la senda de muías que serpentea hasta la cima del Cerro – S, la Compañía A marchó por ella a la colina 126, siguiendo el fuego del 913. Grupo de Artillería de Campaña a sólo 50 m. de distancia. No se encontró ninguna resistencia. Se hallaron unos pocos alemanes en una trinchera en la colina 126. Éstos rehusaron salir de su escondite y, cuando las palabras no obtuvieron respuesta, la Compañía A arrojó varias granadas en la trinchera, matando a varios enemigos; el resto se rindió. No hubo resistencia alguna en la colina 128 y la Compañía A avanzó hacia el monte Bracchi, mientras las Compañías B y C avanzaban y ocupaban las colinas 126 y 128 y Tame. La Compañía C mandó un contingente a la colina 80 para ocupar la unión del camino Santa María – Tame con la carretera Ausonia -Formia.

Así, el 14 de mayo, el R. 351 alcanzó sus objetivos en una forma que parecía un anticlima después de los esfuerzos anteriores. La D. 71, exhausta por los tres días de batalla en los cuales perdió unos 5.000 hombres, se encontró imposibilitada de detener el avance de las unidades francesas en el sector Castelforte – monte Majo. Debido al terreno perdido en esa zona, toda la línea alemana hacia la costa quedó amenazada. El 13 de mayo, el XIV. Cuerpo Panzer ordenó una retirada hacia una nueva posición de defensa en las montañas Aurunci. De acuerdo con los informes de alemanes capturados, lo que quedaba de la fuerza en el sector Pulcherini – Santa María – Cerro-S se retiró al norte a la mañana siguiente, entre las 1,30 y las 2,30 h., hasta Spigno, por las sendas de millas que salían al camino Ausonia – Spigno. Se dejó sólo una pequeña fuerza de retaguardia de francotiradores para cubrir la retirada.

El R. 351. podía estar orgulloso de su actuación en la batalla de tres días por Santa María Infante. El ataque era la primera acción ofensiva realizada por los Regimientos de la D. 88, primera división norteamericana reclutada que entró en combate. Las unidades veteranas no podían haber demostrado mayor espíritu de agresividad contra las extremadamente difíciles y bien ubicadas posiciones enemigas que cubrían las colinas y los accesos al objetivo del Regimiento. El R. 351 sufrió más de 500 bajas en los tres días. El 12 y 13 de mayo, los únicos días durante la batalla en los cuales puede efectuarse un exacto cálculo de las bajas, fueron muertos 84 hombres, 284 heridos y 93 desaparecidos, o sea un total de 461. En la mañana del 14 de mayo, la fuerza efectiva de las compañías de tiradores de los 2. y 3. Batallones, cada una de las cuales había comenzado con 174 hombres, era de: Compañía E, 90; Compañía G, 86; Compañía I, 74; Compañía K, 68 y Compañía L, 118. La Compañía F ya 110 existía.

Los esfuerzos del R. 351 contra algunas de las posiciones más fuertes en el sector del II. Cuerpo, contribuyeron enormemente al éxito de la primera fase del ataque del 5. Ejército a Roma. La presión constante de los ataques de infantería en el triángulo Bracchi, la amenaza a la ruta de abastecimientos lateral del enemigo y la captura por el R. 339 (13 de mayo) de la colina de San Martino, que dominaba la bifurcación de caminos de Spigno, había impedido que el enemigo desplazara tropas para hacer frente al ataque francés a través de la escarpada región más al norte.

Manteniendo el monte Bracchi, el II. Cuerpo custodiaba el valle Ausonia desde el sur, ayudando a los franceses a avanzar rápidamente a través del valle el 14 -15 de mayo, después de su brillante éxito en las colinas del monte Majo.

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