TP SANTA MARÍA INFANTE – Segunda Parte

EL ATAQUE NOCTURNO: LA PARTIDA

Para lograr una sorpresa táctica, se había planeado que el ataque nocturno comenzase sin preparación de artillería antes de la hora H, fijada a las 23,00 h. El resultado fue que las ventajas ganadas por la sorpresa quedaron eliminadas por la dificultad de atacar casi a ciegas sobre el terreno quebrado. Dominó la batalla una gran confusión, no quedando unidos más que los grupos. Las secciones fueron separadas y las compañías estaban muy poco enteradas de lo que sucedía en su propia faja y mucho menos en sus flancos. La acción nocturna, por lo tanto; debe considerarse desde el nivel de les pequeños grupos y debe narrarse en relatos separados, de los cuales se puede reconstruir la acción total. Durante la mayor parte de la noche, sólo se sabía lo que sucedía a pocos metros de distancia.

La Compañía F partió del cerro del cementerio antes de las 23.00 h.. para atravesar el cementerio, blanco favorito de la artillería alemana, antes de que el enemigo pudiese descubrir sus intenciones (mapa N° 4). A las 22,40 h. la Compañía F atravesó el camino Minturno – Santa María, abrió un boquete en la pared sur del cementerio y marchó- silenciosamente a través de éste, con sólo una o dos bajas ocasionadas por las minas. La 3. Sección, al mando del Teniente 1° D. Jack L. Panich, tomó la delantera a la derecha, apartándose unos 25 m. del camino. A la par de ella dejando, un intervalo de 25 m., estaba la 2. Sección, bajo las órdenes del Sargento Ayudante Robert A. Casey y más abajo, en la ladera del cerro, la apoyaba, la 1. Sección, conservando contacto visual. Cada sección estaba formada en columna de grupos, con mi intervalo entre cada una de dos metros, aproximadamente. A la derecha, el jefe de la Compañía, el Capitán Nelson, con su pelotón de comando y la 4. Sección (Sección de Armas), marchaban detrás de.la 3. Sección por el camino. Se ordenó a la 4. Sección que avanzase por tramos aproximadamente a un accidente del terreno, detrás de la 3. Sección. A retaguardia de cada columna de las compañías, marchaba una sección de ametralladoras pesadas de calibre 30, de la Compañía H, con órdenes de avanzar por saltos, de un accidente del terreno a otro y por secciones.

El avance era relativamente rápido y las Secciones no encontraban ninguna resistencia enemiga. Los elementos guías de la 2. Sección se vieron enredados en un alambre concertina, pero fueron liberados por el Teniente Paiiieh. a unos metros de allí, quien tomó una tijera cortaalambre de uno de sus hombres y los separó. Justo antes de que ambas Secciones llegasen a la base del "Tit Izquierdo”, el ruido ensordecedor del fuego concentrado de apoyo de morteros, ametralladoras y artillería se dejó oír a lo largo de todo el frente aliado. Los hombres se detuvieron, de acuerdo al plan. Al otro lado del camino, la Compañía E se corrió hasta quedar a la altura de la Compañía F, a través de la tierra de nadie, entre el cerro del cementerio y los "Tits", mientras que la Compañía G. de reserva en una zona de reunión adelantada debajo de la cresta de la colina 156, esperaba la señal para unirse a la batalla. Sobre las cabezas de la infantería, torrentes de proyectiles trazantes de 40 mm., señalaban las rutas de avance.

Desde aquí, la narración del combate nocturno debe ajustarse a las acciones separadas de pequeños grupos del 2. Batallón. Las horas no están lo suficientemente definidas como para permitir cualquier intento de presentar un informe sobre la situación del Batallón o de las Compañías en ningún momento antes del amanecer. En muchos casos, los grupos o secciones luchan sobre el mismo terreno, sin efectuar contactos amistosos, lo que indica que estas acciones deben haber ocurrido en diferentes momentos durante las horas de la noche.

La Compañía F será la primera unidad que seguiremos a través del combate, comenzando con la 3. Sección. Pero, la historia de esa Sección se convierte inmediatamente en las varias historias de sus grupos.

De acuerdo al plan original, el "Tit Izquierda" fue puesto bajo el fuego de ametralladoras, morteros y artillería. Deteniéndose 20 minutos para que se levantase nuestra cortina de fuego, el Teniente Panich decidió desdoblar la 3. Sección, de una columna de grupos, a una formación de dos grupos de frente y dos a retaguardia, en una cadena de tiradores (mapa Nro 5). Para mostrar más claramente la formación que adoptó en este período del asalto, la 3. Sección se presenta en esta carta en forma generalizada. En realidad, ocupaba una zona mucho menor de lo que sugiere esta carta e inició el asalto desde posiciones justo al oeste del camino entre el Punto 130 y el "Tit Izquierdo". Todas las rutas de avance en este y en los futuros esquicios de la acción nocturna, son aproximaciones En primer plano estaba el 1. Grupo, a la izquierda, al mando del Cabo Kobert F. Tyler y a la derecha el 2. Grupo, a las órdenes del Sargento 1° Charles Spero. Escalonados hacia la retaguardia derecha, estaban el 3. Grupo, comandado por el Sargento Peter Pyenta y el 4. Grupo, dirigido por el Sargento 1° Edmond B. Hoppes. Pero, el 4. Grupo ya se había separado, debido al denso humo y fuego concentrado y se hallaba fuera de contacto. (Ver más adelante).

Después que se levantó nuestra cortina de fuego del "Tit Izquierda", la 3. Sección, menos el 4. Grupo, avanzó por la ladera sur. Cerca de la cima, los Grupos 1 y 3 viraron a la derecha, llegaron al camino y avanzaron por él unos metros hasta que el jefe de la Sección, el Teniente Panich, los interceptó. Advirtió a los jefes de los 1. Y 3. Grupos, que había minas en el camino y los guió a la ladera a su oeste; luego, Panich regresó al "Tit Izquierdo", donde el 2. Grupo, a las órdenes del Sargento Spero, estaba aguardando. Comandados por el Sargento Pyenta, los 1 y 3 Grupos partieron solos, en una de las aventuras del ataque nocturno.

EL GRUPO DEL SARGENTO PYENTA EN LA COLINA 103

Alejándose al oeste del camino, los 1. Y 3. Grupos de la 3. Sección, bajaron por la ladera del cerro más allá del "Tit Izquierdo" y giraron al oeste de la casa Nro 2. Aquí, doblaron al este nuevamente y subieron a lo largo de las terrazas debajo de la colina 103, a un rápido trote. La Colina 103 es sólo una pequeña loma en -la punta de una saliente muy inferior al oeste del camino, una altura que no se puede comparar con "El Estribo", justo al otro lado del cerro.

Una mina explotó, matando a un hombre e hiriendo a dos más del 3. Grupo, pero los Grupos se detuvieron para determinar las bajas y luego continuaron su avance por el terreno alto, cerca de la colina 103, hasta un punto al sur de la casa Nro 6 y al oeste de la casa grande Nro 7, sobre el camino. Allí, dos explosiones causadas o por cargas de demolición o por granadas de artillería que al dar contra la tierra la lanzaban arriba, hicieron temblar el suelo cerca de los dos Grupos y derribaron a los hombres. Levantándose, se dirigieron hacia el camino, es decir, donde ellos creían que estaría. Trepando por la terraza siguiente, anduvieron unos 15 m., hasta que llegaron a una doble hilera de alambre de concertina. Sería entonces la 1,00 h. y la luna había salido, aunque el humo y la niebla la cubrían.

El Cabo Tyler, todavía al mando de los 1. y 3. Grupos, regresó hasta donde se encontraba el Sargento Pyenta, para informarle que no podía atravesar el alambre porque 110 tenían tijeras cortaalambres. Bl ayudante del 3. Grupo, que llevaba una, se había, separado del Grupo. Sin poder avanzar, el Sargento Pyenta y el Cabo Tyler decidieron dejar a un lado el alambre, avanzar hacia el camino y seguirlo hasta que tomasen contacto con otros elementos de la Compañía F, que se creía estaban en algún lugar más adelante, hacia Tame. Retirándose del alambre, el Cabo Tyler y los sobrevivientes de su Grupo, partieron rápidamente por la terraza. Al quedar fuera de la vista sobre la primera terraza, el Cabo Tyler le gritó al Sargento Pyenta: "¡El camino está acá arriba!". No bien hubo pronunciado estas palabras, cuando el estallido de una ametralladora lo silenció a él y segó al resto del Grupo. El fuego provenía de dos armas automáticas, nna ubicada en la casa N° 7 sobre el camino y la otra en una trinchera detrás del alambre de púas y a la izquierda del 1. Grupo. Fue esta última ametralladora la que efectuó el daño mayor. Junto con las dos ametralladoras, una pistola ametralladora hizo fuego dentro del 1. Grupo, desde pocos metros a la izquierda de la trinchera.

Un fusilero del 3. Grupo efectuó ocho disparos en la dirección desde donde había hecho fuego la pistola automática. El resto del 3. Grupo abrió fuego contra las dos ametralladoras alemanas con todo lo que poseían, disparando granadas de fusil y arrojando granadas de mano a las dos posiciones. Cuando la lluvia de explosivos hubo pasado, las ametralladoras estaban silenciosas; el enemigo, o había sido aniquilado o se había retirado a otras posiciones. Pero, durante el combate, los 1. y 3. Grupos fueron reducidos a 9 hombres, incluyendo al Sargento Pyenta, al mando del mismo.

Como el mencionado suboficial no sabía dónde encontrar otras tropas de la Compañía F, a la cual se creía ubicada más adelante, decidió retirarse con los pocos hombres restantes y tratar de ponerse en contacto con otros elementos de la Compañía a retaguardia. Marchando por la ladera cerca del camino, pero echando cuerpo a tierra en cuanto oían cerca granadas de artillería, el Sargento Pyenta y sus 8 hombres retrocedieron hacia retaguardia. AI hacer esto, aparentemente bordearon las posiciones enemigas al oeste de la casa N1? 5, donde luchó el grupo de Panich (ver el subcapítulo siguiente), pero ni vieron al enemigo ni atrajeron su fuego. Que esto pudiese suceder en combates nocturnos, es posible, pero también es concebible que los hombres a quienes se entrevistó estuviesen equivocados en lo que respecta a sus ubicaciones exactas cerca de la Colina 103 y que los grupos de Pyenta y Panich puedan haber luchado contra las mismas posiciones enemigas, en momentos distintos. No se pudo decidir este asunto mediante una entrevista sobre el terreno.

. Cuando llegaron a la pendiente de la pequeña saliente situada entre la colina 103 y el "Tit Izquierdo", vieron un hombre delineado contra la cima. Creyendo que era un miembro de la Compañía F, el Sargento Pyenta le gritó: "¡Eh! ¿Está ahí arriba el 3. Grupo?". El hombre desapareció y una granada, que explotó sin hacer daño sobre el 3. Grupo, fue la respuesta. El 3. Grupo no devolvió el fuego. Encontrando una línea de cinta dejada por otra unidad en su avance, los hombres siguieron el marcador hasta que llegaron a un cráter de granada, a 150 m. al norte del cementerio. Allí encontraron al Teniente Paiiicli con un puñado de hombres, que se habían retirado, después de hacer frente a sus propias dificultades, en una búsqueda similar de otros elementos de la Compañía F. La historia del Teniente Paiiich es la siguiente.

EL GRUPO DEL TENIENTE PANICH EN LA COLINA 103

Durante el avance de los 1. y.3. Grupos de la 3. Sección más allá del "Tit Izquierdo", el 2. Grupo se había quedado atrás y había perdido contacto con ellos, además de con el 4. Grupo. El Teniente Panich se hallaba con el 2. Grupo; informado de que ni el resto de su Sección ni las otras secciones de la Compañía F se encontraban detrás suyo, Panich partió para alcanzar el avance y se encontró en seguida con el Sargento Casey, oficial de órdenes de la 2. Sección (mapa N° 6). Esta Sección había sido guía de la columna izquierda del avance de la Compañía F. El Sargento Casey se hallaba en la misma situación qiie el Teniente Panich. Había perdido el contacto con la mayor parte de su Sección y había decidido buscar a la 3. Sección. Encontrándose en la ladera más allá del "Tit Izquierdo", Panich y Casey unieron los remanentes de los dos Grupos que estaban con ellos: seis hombres, con el Sargento Casey, del 1. Grupo de la 2. Sección y cinco hombres, incluyendo al Teniente Panich, de la 3. Sección.

Ignorando dónde se hallaba el Capitán Nelson, el Teniente Panich decidió avanzar hasta alcanzar los otros grupos de la 3. Sección, a los que creía delante suyo. La agrupación subió rápidamente por las primeras laderas de la colina 103, a cubierto de una hilera ascendente de terrazas que los protegían de las ametralladoras emplazadas en la cima de la colina. A la cabeza del grupo marchaba el Sargento Spero, que partió desde el "Tit Izquierdo", atravesó hasta la colina 103 como un salvaje, gritando y corriendo con su pistola ametralladora apoyada en su cadera. Con granadas de morteros que caían a su alrededor, el Grupo de Panich llegó a la terraza más alta de la ladera, que era la última línea de cubiertas protectoras contra el fuego de las ametralladoras. Aquí se tiraron en un gran cráter para estudiar la situación y decidir qué actitud tomar. Treinta y cinco metros más allá de la plataforma sobre la cual se extendía un alambre de concertina, había dos trincheras en la cresta, de donde partía fuego de ametralladoras. Sobre ellos y cerca del camino había una casa, la Nro 5. Como la punta de la plataforma quedaba en la línea de fuego de la ametralladora enemiga, los fusiles resultaban inservibles y se tuvieron que arrojar granadas de mano a las trincheras.

Cuando esta táctica no produjo resultado visible alguno, el Teniente Panich dejó unos pocos hombres en el gran cráter y dirigió al resto, con el Sargento Spero a la van-guardia, sobre la plataforma y hacia los emplazamientos de ametralladoras. Irrumpieron a través del alambre de púas sin dañarse más que los pantalones. Bajo fuerte fuego de morteros y ametralladoras, se arrastraron hacia adelante hasta que llegaron a una trinchera de comunicaciones abierta, a la cual se tiraron para protegerse. Quedaron así un poco más allá de las ametralladoras con los alojamientos y otras posiciones enemigas del lado opuesto de la colina 103; medía de 30 a 50 m. de largo y 2 m. de profundidad y era apenas lo suficientemente ancha como para que un hombre pudiese deslizarse por ella. Entre el extremo sur de la trinchera de comunicación y las dos trincheras de las ametralladoras, corrían pequeños pasadizos cubiertos. Protegidos del fuego de ametralladoras, siempre que mantuviesen la cabeza debajo de la superficie, los hombres de Panich arrojaron granadas de mano a las posiciones alemanas hasta que agotaron su provisión.

Entonces el Teniente Panich y el Sargento Casey decidieron que no podían permanecer más tiempo en la trinchera, principalmente por su propio fuego de morteros que había comenzado a batir toda la cresta de la colina. Trepándose fuera de la trinchera, el Teniente Panich gateó hasta un cráter a pocos metros de la casa próxima al camino. Allí vio a una docena .de hombres correr a través del camino, pero no pudo decir si eran amigos o enemigos. Poco después una granada de mano aterrizando cerca del hoyo de Panich, le resolvió sus dudas y le hizo regresar precipitadamente a la trinchera de comunicaciones, donde de un salto cayó sobre el Sargento Casey.

Aún indecisos sobre su próximo movimiento, el Sargento Casey y el Teniente Panich se decidieron a la fuerza, debido a los acontecimientos que se sucedieron y que les cortaron bruscamente sus efectivos, haciéndoles creer que se hallaban rodeados. Los repetidos esfuerzos para ponerse en contacto por radio con el Capitán Nelson no habían obtenido resultado alguno.- Cada vez que los soldados Warner "W. Ogden y Richard C. Pelham trataron de comunicarse mediante sus SCR 536, sólo conseguían oír sus propias voces. Mientras tanto, se había corrido la voz desde la retaguardia al frente de la trinchera de comunicaciones, de que el Sargento Prederick H. Neddo, que había quedado con un puñado de hombres en un cráter debajo de la terraza, había sido herido y que todo el grupo del Teniente Panich se encontraba rodeado. Después que el Sargento Neddo fue alcanzado, el Sargento Casey vio un hombre a unos 10 m. de allí caminando hacia él y le gritó: " ¿Quién es?". La respuesta partió de una pistola ” zipper” alemana (Uno de los términos empleados por el soldado común para denominar la pistola ametralladora). Otro era "burp gun".

. Los disparos derribaron el fusil de las manos del Sargento Casey y averiaron la carabina del Teniente Panich. No se requirió nada más para que ambos decidieran que ya era hora de desocupar su rugar. Con todos, menos dos hombres, salieron de la trinchera, se zambulleron sobre la plataforma debajo de ella y se deslizaron dentro del gran cráter donde se hallaba el Sargento Neddo herido.

El soldado Ogden y el Sargento Spero permanecieron en la trinchera de comunicaciones. Aquél cambió disparos con el alemán que utilizaba la pistola ametralladora y, aunque herido en el intercambio, mató al alemán, que cayó de cabeza dentro de la trinchera. El Sargento Spero gateó entonces hacia el extremo sur de la trinchera; cuando regresaba, introdujo una pierna en el pasadizo subterráneo a la izquierda de la trinchera de la ametralladora y fue herido por un alemán que estaba, dentro escondido. Herido pero aún muy vivo, el Sargento Spero se deslizó por el rincón del pasadizo y le hizo fuego con su pistola ametralladora.

Los otros hombres que estaban en el cráter debajo de la terraza esperaron mientras el Sargento Spero y Ogden luchaban con los ale-manes en y alrededor de las posiciones de ametralladoras. El Teniente Panich organizó la protección alrededor del cráter, ubicando cuatro hombres delante en el costado frente a la terraza, uno en el flanco derecho y el otro en el flanco izquierdo y a retaguardia. Panich esperó casi una hora, que le pareció una eternidad, a que bajasen Ogden y Spero, mientras las granadas alemanas llovían en la ladera sur de la colina 103 y mataban a dos más de su ya menguada fuerza. Finalmente, como no aparecieron los dos hombres, el Teniente Panich envió a sus tres restantes para que informasen lo ocurrido al Comando del Batallón. Él y el Sargento Casey permanecieron 15 min. más, esperando que Ogden y Spero se les uniesen. Al fin de este período, como no habían llegado aún, Panich y Casey los dieron por muertos (Ogden y Spero regresaron .más tarde al Puesto de Socorro del 2. Batallón y volvieron a la zona de reunión de la Compañía F detrás del cerro del cementerio). Gateando, caminando o corriendo, como lo exigiera la ocasión, avanzaron a lo largo del camino, sin encontrarse con los alemanes, pero recibiendo de vez en cuando fuego de ametralladoras. Finalmente el Teniente Panich y el Sargento Casey llegaron a un gran cráter a lo largo de la ladera cerca del camino, a 150 m. al norte del cementerio de Minturno, donde se les unieron el Sargento Pyenta y sus ocho hombres. Todos regresaron al punto de partida, donde llegaron antes del amanecer; 110 tomaron más parte en el combate.

Los dos grupos de la 3. Sección durante el combate en la colina 103 habían estado completamente fuera, de contacto y ninguno sabía qué tropas amigas se hallaban próximas.

En realidad, como las horas no se pueden fijar, sus diferentes acciones pueden haber tenido lugar con intervalos considerables. Ni tampoco eran las, únicas fuerzas de la Compañía P comprometidas en la colina 103; un grupo de la 2. Sección, conducido por el Sargento 1° Paul M. Eddy, llegó a la misma zona durante el combate nocturno.

EL GRUPO DEL SARGENTO 1ro EDDY EN LA COLINA 103

La 2. Sección se había desorganizado y dispersado al principio del ataque. En el momento de partir, la 2. Sección había marchado en columnas de grupos, cada grupo en columnas de a uno, guiándolos el 1. Grupo. Llegaron en esta formación hasta la base del "Tit Izquierdo" (mapa N° 7). Aquí los 2. y 3. Grupos recibieron fuerte fuego de las propias ametralladoras, que debían tirar al "Tit" y sobre las cabezas de sus hombres, pero algunos proyectiles estaban cayendo cortos. Una bala hirió al Jefe del 2. Grupo, inutilizándolo; el 3. Grupo sufrió otras bajas.

El Jefe reemplazante del 2. Gmpo tomó entonces el mando, pero los cinco o seis hombres que quedaban rehusaron seguirlo. Fue durante esta confusión, que los 2. y 3. Grupos perdieron el contacto con el 1. Grupo; éstos, comandados por el Sargento Casey, debían posteriormente unirse al Teniente Panich.

Después que el Jefe reemplazante del 2. Grupo había tratado en vano de hacer avanzar a sus hombres, el Sargento 1° Eddy unió lo que quedaba de los dos grupos y los dirigió alrededor del este del "Tit Izquierdo" arrastrándose bajo el fuego de sus propias ametralladoras y enfrentando fuego de artillería alemana. Al comenzar a caer a su alrededor -granadas y proyectiles, los hombres de retaguardia se detuvieron. Unos pocos solamente continuaron con el Sargento 1° Eddy, que creía que toda la fuerza venía inmediatamente detrás de él. Luego de gatear unos metros, vieron varias personas moviéndose en una casa próxima, la casa N° 1. Eddy les preguntó si eran del 2. Grupo. Al recibir granadas de mano como contestación a su pregunta, mandó un estafeta de vuelta al resto de los 2. y 3. Grupos, ordenándoles que subiesen. Aparecieron ocho o nueve hombres, pero para ese entonces la oposición había desaparecido.

Marchando por las terrazas, los remanentes de los 2. y 3. Grupos se corrieron nuevamente hacia afuera cerca del camino. Llegaron hasta el principio de la pequeña pendiente del terreno hacia la colina 103; allí las granadas de artillería cayeron de lleno en el centro del grupo, matando a un sirviente de fusil ametrallador Browning e hiriendo a varios otros. Cuando el fuego cesó, quedaron sólo cinco hombres, incluyendo al Sargento 1? Eddy. Además de la artillería enemiga, las ametralladoras en la cima de la colina 103, como así también los fusileros a lo largo del camino, hicieron fuego sobre el pequeño grupo. Luego de lanzar granadas antitanques a las ametralladoras, el Sargento 1ro Eddy y sus hombres, decidieron esperar los refuerzos de la 1. Sección, que se suponía seguían a la 2. Sección.

Unos minutos más tarde aparecieron algunos hombres en el camino desde la dirección de Minturno: los tan necesitados refuerzos, pensó Eddy. Les gritó, pero fue contestado por fusiles y ametralladoras. Su fuerza les arrojó granadas de mano y luego tiraron una granada antitanque que aterrizó en el grupo enemigo, dispersando a los alemanes y poniendo fin a la lucha de fuego. El puñado de hombres de los 2. y 3. Grupos de la 2. Sección, se atrincheró donde se encontraba, al oeste del camino frente a las laderas hacia la colina 103. Cuando terminaron, ya amanecía. El día entero del 12 de mayo, bajo un nutrido fuego, aguardaron en vano la llegada del 3. Batallón.

Justo antes de media noche, 12 horas después de la partida, regresaron al cerro del cementerio.

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