Lectura 01 – Guerra de la Cuarta Generación

12 Enero-Febrero 2005 – Military Review

“Comprendiendo la Guerra de Cuarta Generación”.

William S. Lind 

EN VEZ DE HACER comentarios acerca de los
eventos específicos de la guerra en Irak, pienso
que sería oportuno establecer un marco para
entender tanto este como otros conflictos. Yo llamo
a este cuadro las Cuatro Generaciones de la Guerra
Moderna.
Desarrollé el marco de las tres primeras generaciones
durante la década de los 80, cuando trabajaba mucho para
incorporar la guerra de maniobra al Cuerpo de Infantería
de Marina de los EE.UU. (USMC).1 Los integrantes del
USMC siempre me preguntaron, “¿Qué forma tomará la
Cuarta Generación?” Lo que resultó fue un artículo en
el cual colaboré con otro autor en 1989 para la revista
Marine Corps Gazette: The Changing Face of War:
Into the Fourth Generation”2 (El Cambiante Rostro
de la Guerra: Hacia la Cuarta Generación). Se dice
que nuestras tropas hallaron unas copias del artículo en
las cuevas de Tora Bora, el escondite de al-Qaeda en
Afganistán.
La Guerra Moderna
Las Cuatro Generaciones comenzaron con el Acuerdo
de Paz de Westfalia en 1648, el tratado que puso fin a
una Guerra de Treinta Años. En este tratado, el estado
estableció el monopolio sobre la guerra. Anteriormente,
una variedad de entes habían combatido en las guerras
—familias, tribus, religiones, ciudades, empresas comerciales—
empleando muchos métodos, no sólo ejércitos y
armadas. (Dos métodos entre estos, soborno y asesinato,
están otra vez de moda). Hoy en día, es difícil para las
FF.AA. de los diferentes estados imaginar la guerra
en cualquier otra forma que un conflicto armado entre
estados similares a sí mismos.
La Primera Generación. La Primera Generación
de la Guerra Moderna, la guerra de la táctica de líneas y
columnas, en la cual las batallas eran formales y el campo
de batalla era ordenado, duró aproximadamente desde
1648 hasta 1860. La relevancia de la Primera Generación
yace en el hecho de que el orden en el campo de batalla
creó una cultura de orden militar. Muchos de los aspectos
que distinguen a los militares de civiles —uniformes,
saludos, la graduación minuciosa de rangos— fueron
productos de la Primera Generación y estaban diseñados
para reforzar la cultura de orden.
El problema es que, a mediados del siglo XIX, el
campo de batalla ordenado comenzó a desmoronarse.
Ejércitos en masa, soldados que realmente querían
luchar (el objetivo principal de un soldado del siglo
XVIII era abandonar su posición), mosquetes de ánima,
en ese tiempo de retrocarga y ametralladoras, al inicio
hicieron las viejas tácticas de línea y columna obsoletas,
y después suicidas.
Desde entonces el problema ha consistido en una creciente
contradicción entre la cultura militar y el desorden
cada vez más presente en el campo de batalla. La cultura
de orden que una vez fue consistente con el ambiente en
el cual la misma operó se ha convertido cada vez más
en contra del mismo.
La Segunda Generación. La Guerra de Segunda
Una de las cavernas en Afganistán donde se pensaba pudiese estar escondido Osama bin Laden. Soldados norteamericanos
han examinado y destruido muchas de estas cavernas en las montañas de Adi Ghar como parte de la Operación Mongoose,
para decomisar armas y detener elementos de al Qaeda.
Generación fue una respuesta a la contradicción entre
la cultura de orden y el ambiente militar. Desarrollada
por el Ejército francés durante y después de la I GM, la
Guerra de Segunda Generación buscó una solución en
la forma de potencia de fuego en masa, la mayoría de
la cual era fuego de artillería indirecto. El objetivo fue
la atrición, y la doctrina, en breve, fue descrita por los
franceses como, “la artillería conquista, la infantería
ocupa”. La potencia de fuego controlada centralmente
fue cuidadosamente sincronizada (empleando planes
y ordenes detalladas y específicas) para la infantería,
tanques y artillería en una “batalla conducida” donde
el comandante era, en efecto, el conductor de una
orquesta.
La Guerra de Segunda Generación se presentó como
un gran alivio a los soldados (o por lo menos a sus oficiales)
porque preservó la cultura de orden. El enfoque
fue interno, en las reglas, procesos y procedimientos.
La obediencia era más importante que la iniciativa. De
hecho, no se deseaba la iniciativa porque ponía en peligro
la sincronización. La disciplina se imponía desde arriba
hacia abajo forzosamente.
La Guerra de Segunda Generación es relevante hoy
en día porque el Ejército y el Cuerpo de Infantería de
Marina de los EE.UU. la aprendieron de los franceses
durante y después de la I GM, y sigue siendo el método
de guerra norteamericano, como podemos observar en
Afganistán e Irak. Para los norteamericanos, la guerra
significa “acertar el blanco con acero”.
La aviación ha reemplazado a la artillería como la
fuente de mayor potencia de fuego, pero aparte de eso (y
a pesar de la doctrina formal del USMC, la cual es guerra
de maniobra de la Tercera Generación), las FF.AA. de
hoy son tan francesas como lo es el vino blanco y el
queso. En el centro de adiestramiento de combate de
desierto en California, sólo falta la bandera tricolor y una
fotografía del General Maurice Gamelin en el cuartel
general. Es el mismo caso en la Escuela de Blindados
del Ejército en Fuerte Knox, en el estado de Kentucky,
donde un instructor comenzó su lección diciendo, “Yo
no sé porque debo enseñarles todas estas antiguas e irrelevantes
teorías francesas, pero tengo que hacerlo.”
La Tercera Generación. La Guerra de Tercera Generación,
también un producto de la I GM, fue desarrollada
por el Ejército alemán y es comúnmente conocida como
la guerra relámpago (blitzkrieg) o guerra de maniobra.
La Guerra de Tercera Generación no se basa en la potencia
de fuego y atrición, sino en la velocidad, sorpresa, así
como la distorsión mental y física. Tácticamente, en el
ataque, las FF.AA. de la Guerra de Tercera Generación
buscan penetrar la retaguardia del enemigo y causar el
derrumbamiento del mismo desde la retaguardia hacia
Departamento de Defensa
Otro punto clave para lograr el éxito en
la Guerra de Cuarta Generación puede
ser “perder para ganar”. Una parte de
la causa que las guerras en Afganistán
e Irak no logran el éxito es que nuestra
invasión inicial destruyó el estado,
creando así una zona carente de control
para las fuerzas de Cuarta Generación.
En un mundo donde el estado va
decayendo, si se destruye un estado, es
difícil recrearlo.
el frente. En vez de “aproximarse y destruir”, el lema es
“sobrepasar y derrumbar”. En la defensa, la intención
es atraer al enemigo hacia las posiciones convenientes,
y luego cortar sus líneas. La guerra deja de ser una
competencia de empujones, donde las fuerzas intentan
mantener o avanzar en una línea. La Guerra de Tercera
Generación es no lineal.
Las tácticas cambian en la Guerra de Tercera Generación,
como lo hace la cultura militar. Las FF.AA.
de la Tercera Generación se concentran en lo externo,
en la situación, el enemigo y el resultado que necesita
la situación, y no en lo interno, en el proceso o en el
método. Durante los juegos de guerra del siglo XIX, los
oficiales subalternos alemanes rutinariamente recibieron
problemas que sólo podían ser resueltos al desobedecer
las órdenes. Las órdenes por sí solas especificaban el
resultado deseado, pero nunca el método (Auftragstaktik).
La iniciativa fue más importante que la obediencia. (Se
toleraban errores puesto que provenían de demasiada
iniciativa en vez de una carencia de la misma). Todo el
concepto dependía de la autodisciplina, y no de la disciplina
forzada. El Kaiserheer y el Wehrmacht podrían
llevar a cabo grandes desfiles, pero en realidad, habían
roto la cultura de orden.
La Cuarta Generación. Características tales como
la descentralización e iniciativa se conservan de la Tercera
en la Cuarta Generación, pero en otros aspectos la
Cuarta Generación señala el cambio más radical desde
la Paz de Westfalia. En la Guerra de Cuarta Generación,
el estado pierde su monopolio de la guerra. Alrededor
del mundo, las FF.AA. se hallan hoy luchando en contra
de oponentes no estatales tales como al-Qaeda, Hamas,
Hezbolá y las FARC. En casi todos los lugares, el estado
está perdiendo.
La Guerra de Cuarta Generación también está caracterizada
por un retorno al mundo de culturas, y no
simplemente estados en conflicto. Ahora nos hallamos
enfrentando el más antiguo y firme adversario del mundo
occidental cristiano—el Islam. Después de unos tres
siglos en una postura defensiva estratégica que siguió
al fracaso del segundo sitio turco de Viena en 1683, el
Islam ha reasumido la ofensiva estratégica avanzando en
todas direcciones. En la Guerra de Cuarta Generación, la
invasión mediante la inmigración puede ser tan peligrosa
como la invasión que emplea un ejército de estado.
La Guerra de Cuarta Generación no es simplemente
algo que importamos, como hicimos el 11 de septiembre.
En su centro yace una crisis universal de la legitimidad
del estado, y esta crisis significa que muchos países
evolucionarán hacia la Guerra de Cuarta Generación en
su propio territorio. Los EE.UU., con su cerrado sistema
político (sin importar cual de los partidos políticos gane
la elección, la Institución permanece en el poder y en
realidad nada cambia) y una ideología tóxica de culturas
múltiples, es el objetivo principal para una variedad
interna de la Guerra de Cuarta Generación, la cual es de
un tipo mucho más peligroso.
¿Podemos incluir a Irak en este marco? Sugiero que la
guerra que hemos observado hasta ahora es simplemente
una línea de pólvora que se dirige hacia el polvorín. El
polvorín es la Guerra de Cuarta Generación llevada a
cabo por una extensa variedad de actores islámicos no
estatales, y dirigida en contra de los EE.UU. y sus ciudadanos
(y otros países amigos de los EE.UU.) alrededor
del mundo. Cuanto más tiempo permanezcamos en Irak,
más probable será que explote el polvorín. Si explota,
¡Dios nos ayude a todos!
Durante casi dos años, un pequeño grupo se ha estado
reuniendo en mi casa para discutir como podríamos entablar
la Guerra de Cuarta Generación. El grupo consiste
principalmente de integrantes del USMC, pero incluye un
oficial del Ejército, un Capitán de la Guardia Nacional y
un oficial extranjero. Creímos que alguien debe abarcar
la pregunta más difícil que enfrentan las FF.AA. de los
EE.UU., y parece que no hay nadie haciéndolo.
Recientemente, los miembros del grupo decidieron
que había llegado la hora de publicar algunas ideas. No
podemos ofrecer ninguna solución mágica, sólo algunos
pensamientos. Nos dimos cuenta desde el principio que
la tarea en su conjunto puede ser frustrante; tal vez las
FF.AA. de un estado no serán capaces de enfrentar al
enemigo de la Cuarta Generación, sin importar lo que
haga. Pero por lo que valen, aquí presentamos algunos
de nuestros pensamientos.
Puntos para la Reflexión
Si los EE.UU. tuviesen algunas fuerzas terrestres de
la Tercera Generación capaces de realizar la guerra de
maniobra, tal vez podríamos emplearlas en batallas de
envolvimiento. La inhabilidad de entablar las batallas
de envolvimiento resultó en el fracaso de la Operación
Anaconda en Afganistán, donde al-Qaeda mantuvo sus
posiciones, luchó en contra nosotros y se escapó, no obstante,
sufriendo algunas pocas bajas. Para entablar este
Soldados de la 1ª División Blindada en patrulla en el centro de Fallujah, Irak, en mayo de 2003.
tipo de batallas necesitamos algunas fuerzas de infantería
verdaderamente ligeras que puedan avanzar más lejos y
más rápido de a pie que lo que pueda hacerlo el enemigo,
que tenga una variedad de habilidades tácticas (no sólo
para encontrar al enemigo y hacer un pedido de apoyo
de fuego), y que pueda luchar con sus propias armas en
vez de depender de otras armas de apoyo. Estimamos
que hoy en día la infantería del USMC tiene un índice de
marcha sostenida de 10 a 15 Km. por día; la infantería
regular, no la ligera, del Ejército alemán de la II GM pudo
sostener un índice de 40 Km.
Los oponentes de la Cuarta generación no firmarán los
Convenios de Ginebra, pero hay algunos que posiblemente
acepten un código noble para gobernar la manera de entablar
la guerra con ellos. Vale la pena explorar esto.
La manera en la cual las FF.AA. desempeñan sus
tareas después de la batalla puede ser tan importante en
la Cuarta Generación como la manera en la cual libraron
la batalla.
Lo que el USMC denomina la inteligencia cultural es
de suma importancia en la Guerra de Cuarta Generación,
y debe estar presente hasta en los niveles inferiores de
mando. En Irak, parece que los integrantes del USMC
entienden eso mejor que sus contrapartes del Ejército.
¿Qué tipo de soldados necesitan las Fuerzas de Operaciones
Especiales (SOF)? Pensamos que la mente es
más importante que el músculo, pero no creemos que
todas las SOF entiendan eso.
Un punto clave para lograr el éxito es la integración
de las tropas con la población local en la mayor medida
posible. Desafortunadamente, la doctrina norteamericana
de protección de la fuerza socava este tipo de integración
y generalmente nos daña mucho. Una cita de las
actas de una de nuestras reuniones declara, “Existen dos
maneras de abarcar el tema de protección de la fuerza.
Un método lo constituye la manera en la cual lo hacemos
actualmente, o sea, separarnos completamente de la
población e intimidarla con nuestra potencia de fuego.
Una alternativa más viable sería tomar una metodología
contraria e integrarse con la comunidad. De esta forma,
se podría ganar más información de la situación actual y
la población local los protegería. La aproximación británica
de quitarse los cascos lo más pronto posible puede
realmente salvar las vidas de sus soldados.”3
Lo que funciona a nivel táctico y físico no necesariamente
funciona a nivel operativo, estratégico, mental y
moral, donde se decide la Guerra de Cuarta Generación.
Martin van Creveld sostiene que una razón por la cual
los británicos no han perdido en Irlanda del Norte es que
el Ejército británico ha sufrido más bajas de las que ha
infligido.4 Eso es un concepto difícil de entender para
las FF.AA. norteamericanas de la actitud de Segunda
Generación porque define el éxito en términos de tasas
comparativas de atrición.
Debemos reconocer que en la Guerra de Cuarta
Generación, nosotros somos el partido más débil, y no Departamento de Defensa
Mucho de lo que enfrentamos hoy en
día en Irak todavía no ha alcanzado
la definición de la Guerra de Cuarta
Generación, pero si una Guerra de
Liberación Nacional librada por gente cuyo
objetivo es la restauración de un estado
Baathista. Pero a medida que desvanece
este objetivo y estas fuerzas se fracturan,
la Guerra de Cuarta Generación llegará
a ser cada vez más común. Lo que va a
caracterizarla no serán grandes cambios
en cómo combatir al el enemigo, sino más
bien quién lucha y por qué se lucha.
el más fuerte, a pesar de todas las ventajas producidas por
la tecnología.
¿Qué pueden aprender las FF.AA. de las fuerzas policíacas?
El componente de la Reserva del Ejército y la Guardia
Nacional tiene muchos integrantes que son policías. ¿Aprovechamos
lo que saben ellos?
Otro punto clave para lograr el éxito en la Guerra de
Cuarta Generación puede ser “perder para ganar”. Una parte
de la causa que las guerras en Afganistán e Irak no logran
el éxito es que nuestra invasión inicial destruyó el estado,
creando así una zona carente de control para las fuerzas de
Cuarta Generación. En un mundo donde el estado va decayendo,
si se destruye un estado, es difícil recrearlo. Otra cita
de nuestras reuniones señala, “Mientras la guerra contra otro
estado puede ser necesaria, uno debe buscar de preservar
el estado aun a medida que uno lo derrota. Otorgarles a las
fuerzas opositoras los “honores de guerra”, decirles que se
desempeñaron bien, hacer que su derrota sea “civilizada”
para que sobrevivan la guerra institucionalmente intactas y
después trabajen con sus fuerzas. Esto sería similar a las
nociones de la guerra civilizada del siglo XVIII y contribuiría
mucho al sostenimiento de un estado frágil. Humillar
las tropas derrotadas del enemigo, especialmente ante su
propio pueblo, siempre es un error de primer orden pero
es algo que las FF.AA. suelen hacer. [La] “mentalidad de
fútbol” que hemos desarrollado desde la II GM y que se
vuelve contra nosotros.”5
En una variedad de formas, el siglo XXI ofrecerá una
guerra entre las fuerzas de la Cuarta Generación y aquéllas
del Valiente Mundo Nuevo (VMN). Las fuerzas de la Cuarta
generación entienden eso, mientras las élites internacionales
que buscan el VMN no lo entienden. Las actas señalan,
“Aunque supuestamente muy rico, Osama bin-Laden vive
en una cueva. Sí, es por razones de seguridad, pero también
es para demostrar su liderazgo con el ejemplo. Puede ser
más difícil separar (física o sicológicamente) los líderes de
la Guerra de Cuarta Generación de sus tropas. También
puede ser más difícil desacreditar aquellos líderes ante sus
seguidores. Esto contrasta dramática con las élites del VMN
las cuales están separadas (por una gran distancia) física y
sicológicamente de sus seguidores. (Aún los generales en
la mayoría de ejércitos convencionales están en gran medida
separados de sus soldados.) Las élites del VMN están en
muchos aspectos ocupando el terreno de la baja moral, pero
no lo saben.”6
En la ocupación de los Balcanes por tropas del Eje
durante la II GM, de muchas maneras los italianos fueron
más eficaces que sus aliados alemanes. La clave de su éxito
fue que no querían combatir. En Chipre, el comandante de
la ONU consideró al batallón argentino como siendo más
eficaz que sus contrapartes británicos o austriacos porque los
argentinos no desean allí el enfrentamiento. ¿“Cuáles son
lecciones que las FF.AA. de los EE.UU. pueden aprender
de esta situación?
¿Cómo manejaría la Mafia una ocupación?
Cuando tenemos una coalición, ¿por qué no permitimos
a cada país hacer lo que hace mejor; por ejemplo, tener los
rusos lidiando con el arte operativo, los EE.UU. la potencia
de fuego y logística, y los italianos la ocupación?
¿Cómo sería adaptado el concepto de la Transformación
del Departamento de Defensa para abarcar el tema de la
Guerra de Cuarta Generación? Si lee la actual Transformation
Planning Guidance (Orientación del Planeamiento
para la Transformación) publicada por el Departamento
de Defensa, no va a encontrar nada acerca de la Guerra de
Cuarta Generación, de hecho no hay nada que tenga relación
de ninguna forma con cualquiera de las dos guerras que
entablamos en este momento; está concentrada en entablar
la guerra contra las FF.AA. de un estado que nos enfrenta
en forma lucha en forma simétrica.7
Preguntamos, “¿Será la captura de Saddam un punto
decisivo en la guerra en Irak? ¿La conclusión? No cuente
con ello. Pocos combatientes de la resistencia han estado
luchando personalmente para Saddam. Su captura tal vez
resultará en una fractura del partido Baath, la cual nos llevaría
más hacia una situación de Cuarta Generación donde
nadie podría recrear el estado. También es posible que los
shiitas pensaran que ya no necesitan la protección de los
EE.UU. ante las amenazas de Saddam, dándoles más opciones
en su lucha para elecciones libres. Sin embargo, si los
EE.UU. emplearon la captura de Saddam para anunciar el
fin de las tácticas que enfurecen a los iraquíes ordinarios y
así los impulsara a participar activamente en la resistencia, es
posible que ello nos proporcionaría un grado de desescalada.
(Yo no creo que vayamos a ser tan inteligentes).
Entendiéndolo
En cuanto al tema de la Guerra de Cuarta Generación,
parece que nadie en las FF.AA. la entiende. Recientemente,
un miembro del cuerpo docente de la Universidad de la
Defensa Nacional envió una carta al General James Mattis,
Comandante de la 1ª División del USMC en la cual le
solicitaba su opinión acerca de la importancia de la lectura
de la historia militar. Mattis respondió con un argumento
elocuente a favor de tomar tiempo para leer la historia, algo
que debe ser puesto en las paredes de todas nuestras escuelas
militares: “Gracias a mis lecturas, nunca he enfrentado a
una situación en la cual me encuentre mal preparado. No
me da todas las respuestas, pero ilumina lo que a menudo
es un sendero oscuro en frente de nosotros.”8
Aun, tal estudioso y capaz comandante como lo es Mattis
parece incapaz de entender la Guerra de Cuarta Generación.
Él dijo, “Al final, un verdadero entendimiento de la historia
significa que no enfrentamos nada nuevo bajo el sol. Para
los intelectuales de la Guerra de Cuarta Generación que
actualmente dicen en todos lados que la naturaleza de la
guerra ha cambiado fundamentalmente, que las tácticas
son completamente nuevas, etcétera, yo tengo que decir
respetuosamente—de veras, no.”9
Pues, eso no es exactamente lo que dicen los intelectuales
de la Cuarta Generación. Al contrario, hemos señalado una
y otra vez que la Cuarta Generación no es algo novedoso,
sino un retorno—específicamente un retorno a la manera de
guerra antes de la creación del estado. Ahora, como entonces,
muchos actores diferentes, no sólo los gobiernos de los
estados, entablarán la guerra. Librarán la guerra por muchas
diferentes razones, no sólo “la extensión de la política por
otros medios.” Emplearán muchas herramientas diferentes
para entablar la guerra, y no van a restringirse a lo que reconocemos
como las fuerzas militares. Cuando me preguntan
para recomendar un buen libro que describa lo que reflejaría
un mundo de la Cuarta Generación, normalmente sugiero el
libro de Barbara Tuchman titulado, A Distant Mirror: The
Calamitous Fourteenth Century.10
Tampoco decimos que las tácticas de la Cuarta Generación
son nuevas. Al contrario, muchas tácticas empleadas
por los oponentes de la Cuarta Generación son tácticas
estándares de guerrilla. Otras tácticas, incluyendo la mayoría
de lo que denominamos el terrorismo, son ejemplos de la
guerra clásica de caballería ligera árabe, pero llevada a cabo
con la tecnología moderna a nivel operativo y estratégico,
y no sólo el táctico.
Mucho de lo que enfrentamos hoy en día en Irak todavía
no ha alcanzado la definición de la Guerra de Cuarta Generación,
pero si una Guerra de Liberación Nacional librada
por gente cuyo objetivo es la restauración de un estado
Baathista. Pero a medida que desvanece este objetivo y
estas fuerzas se fracturan, la Guerra de Cuarta Generación
llegará a ser cada vez más común. Lo que va a caracterizarla
no serán grandes cambios en cómo combatir al el
enemigo, sino más bien quién lucha y por qué se lucha. El
cambio en quién lucha hace difícil distinguir entre amigo
y enemigo. Un buen ejemplo de eso es la llegada de la
mujer-bomba suicida. ¿Acaso deben ahora los soldados
norteamericanos llevar a cabo una inspección minuciosa
de cada mujer musulmana que encuentran? El cambio
en por qué lucha el enemigo hace que sean imposibles
los compromisos políticos que son necesarios para
poner fin al conflicto. Encontramos que cuando llega
la hora para establecer la paz, no tenemos nadie con
quien hablar, ni nada de decir. Lo que resulta es que
una guerra tal como la de Irak llega a ser inevitable:
el estado que atacamos desaparece, dejando detrás ya
sea una región sin estado (como en Somalia) o bien una
apariencia de un estado (como en Afganistán) donde se
alzan otros elementos no estatales para luchar.
Mattis tiene razón en que no hay nada novedoso en
esta situación; sólo es novedoso para las FF.AA. de un
estado que fueron diseñadas para luchar en contra de las
FF.AA. de otro estado. El hecho de que ninguna FF.AA.
haya logrado éxito en derrotar un enemigo no estatal nos
recuerda que Clio, la diosa patrona de la historia, tiene un
buen sentido del humor; ella nos enseña que para algunos
problemas no existe solución.MR

William S. Lind es el director del Centro para Conservadurismo Cultural de la Fundación del Congreso Libre. Recibió el título
de Licenciatura de Dartmouth College y de Maestría de la Universidad de Princeton. Sirvió como asistente legislativo para
asuntos de las FF.AA. para el Senador Robert Taft, hijo, del estado de Ohio, y en un posición similar con el Senador Gary
Hart del estado de Colorado. Es autor de una columna semanal, On War, disponible en el Internet en http://www.military.com. Da
conferencias alrededor del mundo acerca de teoría, doctrina y táctica militar.
1. La palabra “generación” como está empleada aquí es taquigrafía para “cambio
dialécticamente cualitativo”.
2. William S. Lind, Coronel Keith Nigthengale, Capitán John F. Schmitt, Coronel
Joseph W. Sutton y Teniente Coronel Gary I. Wilson, The Changing Face of War:
Into the Fourth Generation, Marine Corps Gazette (octubre de 1989), págs. 22-26.
Publicado también en Military Review (octubre de 1989), págs. 2-11.
3. Las actas del seminario no están disponibles para el sector público.
4. Martin van Creveld, conferencia, Academia Naval de Noruega, Bergen,
Noruega, 14 de mayo de 2004.
5. Actas.
6. Ibíd.
7. Departamento de Defensa de los EE.UU., Transformation Planning Guidance
(Washington, DC: Oficina de Imprenta del Gobierno de los EE.UU, abril de 2003),
disponible en Internet en http://www.defenselink.mil/brac/docs/transformationplanningapr03.
pdf , accedido 22 de julio de 2004.
8. General James Mattis, carta a un miembro del cuerpo docente de la Universidad
de la Defensa Nacional. Ninguna otra información dada.
9. Ibíd.
10. Barbara Tuchman, A Distant Mirror: The Calamitous Fourteenth Century
(Nueva York, Ballantine Books, 1979).

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