LA GUERRA DE VIETNAM

Esta guerra plantea aún hoy interrogantes, situaciones poco claras
y posiciones encontradas debido a que su componente ideológico es
muy fuerte y en lo que atañe a esta obra hay una mezcla de táctica
tradicional, combate irregular e innovación tecnológica.

El Teatro de Operaciones

Cuatro características principales de Vietnam tienen consecuencias
determinantes sobre las operaciones militares.
La topografía es escabrosa, más de la mitad del territorio está cubierto
de montañas y montes boscosos, con pasos altos y tapados por
una vegetación de jungla casi infranqueable. En un ámbito semejante
el tránsito por caminos y senderos está expuesto a abundantes emboscadas.
Las operaciones militares a gran escala se ven disminuidas
por lo estrecho de las líneas de avance y el difícil desarrollo y mantenimiento
de líneas de comunicación convencionales. En el norte y el
sur del país los deltas del Río Rojo y del Mekong obligan al empleo
de medios fluviales adecuados para el desarrollo de operaciones militares.
El clima marcadamente subtropical, con humedad alta y sostenida
tampoco favorece la guerra. En Vietnam hay tres tipos básicos de
clima; en el norte y sobre todo en el interior, las temperaturas son de
tipo subtropical y la acción de vientos estacionales produce inviernos
secos y veranos húmedos; los sectores central y suroriental se caracterizan
por un clima de monzón tropical, con altas temperaturas y fuertes
precipitaciones; y en el suroeste se pueden distinguir
perfectamente las épocas secas y húmedas, aunque las temperaturas
son superiores a las del norte. Se suceden dos monzones a lo largo del
año, de mediados de mayo a mediados de octubre el del suroeste, y

de septiembre a diciembre el del noreste. Durante la época de monzones
las operaciones aéreas se ven muy reducidas y las aerotransportadas
son imposibles de realizar. Los norvietnamitas preferían
suspender las operaciones durante el monzón del suroeste.
La vegetación es de jungla cerrada o moderadamente abierta en
un 80% favoreciendo las tareas de enmascaramiento de instalaciones
y los movimientos encubiertos.
El sistema de vías de comunicación era muy primitivo. Los caminos
eran mayormente pistas de difícil tránsito para medios motorizados,
ello y el peligro de las emboscadas haría que los occidentales
recurrieran con cada vez mayor regularidad al abastecimiento y transporte
aéreo.
En líneas generales Vietnam es un país con características que favorecen
las operaciones defensivas; con marcada ventaja para el uso
de la infantería a pie y en grupos de reducido tamaño y con altas limitaciones
para el empleo de medios mecanizados o blindados, forzando
el uso de medios aéreos para el desarrollo de operaciones convencionales.

El Ejército de Vietnam del Norte

La organización de las fuerzas armadas se basaba en tres grupos
especializados: las Unidades Regulares, las Fuerzas Regionales y las
Fuerzas Populares o Guerrillas.
Las Unidades Regulares concentraban a las tropas mejor entrenadas,
preparadas y equipadas del ejército. Dependían directamente
del Grl Giap y poseían una alta moral y una notable capacidad profesional.
Las Fuerzas Regionales las componían tropas de segunda línea
reclutadas dentro del distrito en el que actuaban. Se dividían en dos
componentes. La Fuerza Provincial del tamaño de un batallón y que
actuaba en cualquier parte de su provincia de origen y la Fuerza Local
de menor tamaño y de actuación en el distrito de la leva.
Las Fuerzas Populares se reclutaban en cada villa o pueblo. Dos
ramas componían la guerrilla, una que reclutaba a personas sin distinción
de sexo o edad, su valor militar era casi nulo pero su mayor éxito
lo constituía el adoctrinamiento y la provisión de información; y otra
que incorporaba sólo hombres de entre 18 y 45 años y los entrenaba
como una milicia; tenía un valor militar propio, actuaba como tropa de
apoyo, portadores de abastecimientos y equipos, y aún como unidad

de combate. Es de destacar que su mimetización con la población
civil hacía casi imposible detectar a estos milicianos cuya especialidad
eran los atraques nocturnos a puesto avanzados y patrullas aislados.
Estas unidades alcanzaban entonces el nivel máximo de dispersión
logrando mezclarse con el enemigo sin poder ser identificadas.
La carrera militar comenzaba en la guerrilla, de donde se extraían
los mejores elementos para formar las Fuerzas Regionales. Una nueva
selección escogía a las tropas que integrarían las Unidades Regionales.
Este sistema trataba de asegurar que las fuerzas regulares contasen
con personal capacitado y veterano ; sin embargo la falta de
personal entrenado siempre afectó al ejército en todos sus niveles.
Después de todo Giap no era más que un miliciano.
El Ejército de Vietnam del Norte al principio carecía de medios
mecanizados o blindados, ni tampoco tenía aviación, ni un sistema de
comunicaciones apropiado. De allí que mayormente sus operaciones
fuesen limitadas, y que la unidad estable más grande en uso fuese el
batallón.
Las ventajas de estas fuerzas residían en importantes factores
morales. Luchaban en y por su propio país, perseguían la independencia
que era una idea soportada por la mayor parte de la población.
Sobre esta base el adoctrinamiento constante lograba mantener altísimos
niveles morales.
Por otra parte el conocimiento del terreno y las posibilidades que
el país proveía para la guerra de guerrillas eran ventajas incuestionables.
El tamaño del teatro de operaciones contaba también a favor de
la guerrilla. Quien quisiera controlar todo el país debía dispersar sus
fuerzas al grado de transformarlas en pequeños destacamentos altamente
vulnerables; si por el contrario el plan era concentrarse en las
áreas más pobladas, la guerrilla quedaba dueña de las zonas rurales.
Finalmente la situación logística favorecía a los norvietnamitas.
Con sus bases, los Viet Bac, ocultos en el interior y próximos a la
frontera china, al principio y en Laos y Camboya después, tenían
asegurada la provisión de alimento, armas y equipo.

Las Tácticas de Combate

Se suele dividir a las operaciones militares en Vietnam en cinco
categorías: el manejo internacional del conflicto; el bombardeo estratégico;
la zona de interdicción sobre Laos y Camboya; el área de

combate de las fuerzas militares principales y por último la Guerra de
las Aldeas.
La táctica tradicional se desarrolló en la región de las fuerzas
principales que afectaba la zona entre Quang Tri y Qui Nhon el área
del delta al sur y al oeste de Saigón En esa región las unidades regulares
occidentales debieron enfrentar el problema de contar con efectivos
suficientes. Las tropas norteamericanas apoyadas por un sistema
logístico poderoso y tradicional requerían de tiempo para el despliegue
de tropas, entre las que debían incluirse no sólo a tropas combatientes
sino también a las no combatientes. El mantenimiento del
número necesario de soldados se vio complicado además por la decisión
política de limitar el tiempo en que debían permanecer en campaña.
Así se determinó que el plazo máximo a cumplir tenía que ser
de un año, lo que además de complicar el trámite de relevos y reemplazos
disminuía el nivel de experiencia y eficacia combativa de las
fuerzas. Sin dejar de reconocer la importancia de esta decisión en la
política social en la población norteamericana, desde el punto de vista
táctico tuvo un efecto similar al de las prestaciones limitadas de la
Edad Media donde la falta de práctica bélica hacía imposible encontrar
soldados con conocimiento y experiencia.
En enero de 1965 se habían empeñado 23.000 hombres en Vietnam,
para 1968 ese número se había elevado a 549.000.
Las tropas de Vietnam del Norte, con requisitos logísticos mucho
menores lograron comprometer un número de efectivos que se mantuvo
equiparado al de las fuerzas de occidente, pero con una permanencia
continua que les permitía adquirir cierta experiencia, no
siempre pareja en razón del empleo de tropas regulares e irregulares.
De todas formas las fuerzas norteamericanas disponían de amplias
ventajas sobre sus oponentes. A un intenso poder de fuego y una
amplia movilidad se sumaban un gran adelanto tecnológico y la situación
básica de enfrentar fuerzas mecanizadas a las más simples tropas
de infantería. Se emplearon en Vietnam cerca de 5.000 helicópteros,
una muy importante cantidad de vehículos blindados y tres veces el
tonelaje de bombas empleadas en la Segunda Guerra Mundial. Estos
recursos le permitieron a los norteamericanos establecer una relación
de bajas de entre seis a diez norvietnamitas por cada baja propia. La
pregunta que surge de inmediato es cómo se emplearon estos recursos
en atención al resultado de la guerra.
Para el combate, el terreno de Vietnam presenta especialmente
un serio problema de Detectabilidad. La jungla es tan densa que
favorece el ocultamiento de los movimientos aún a muy cortas distan

cias. Ese denso follaje aumenta la oscuridad en las horas nocturnas lo
que facilitaba aún más el desplazamiento y el control del terreno por
parte de los norvietnamitas, especialmente a sus fuerzas irregulares.
Para enfrentar este problema se practicaron diversos métodos. Por
un lado se desarrolló un proyecto conocido como “El Muro de
McNamara”, que consistía de un sistema de vigilancia electrónica
integrado por una gran cantidad de sensores automáticos desplegados
en amplias zonas del terreno. En 1967 los sensores fueron lanzados
desde aviones. El efecto que producían era el de presentar blancos al
fuego propio como si la jungla estuviera despejada. El más famoso
caso es el de la Base de Apoyo de Fuego Crook, que entre el 5 y el 7
de junio de 1969 lograron provocar 400 bajas al enemigo al precio de
una sola propia.
Pese a que mejoró la alerta, este tipo de vigilancia electrónica
nunca dejó de ser un elemento secundario pues su confiabilidad era
irregular y en ocasiones no alcanzaron a prevenir acciones masivas de
asalto.
Otro método fue el de la defoliación química cuya peligrosidad
de manejo y secuelas hizo que se empleara limitadamente y fuese
reemplazada por equipos de topadoras empleados principalmente en
la apertura de caminos y despeje de zonas de tiro.
Se desarrolló también el avión OV-1 Mohawk cuya función era
recoger información terrestre mediante el uso del radar y de escaners
infrarrojos. Aunque el proyecto era interesante la necesidad táctica de
recibir, procesar y enviar rápidamente la información, era una destreza
que este avión nunca pudo cumplir por lo que se lo relegó a funciones
estratégicas.
Con la intención de aprovechar el dominio del espacio aéreo, se
decidió el empleo en función de vigilancia, de aviones a los que se
equipó con armamento para atacar las posiciones enemigas. Los aviones
elegidos para esta misión fueron aeronaves de transporte que
pudieran soportar el peso de las armas y que aportaban una velocidad
adecuada para la observación del terreno. Así apareció el (Spooky)
que era un C-47 equipado con ametralladoras laterales y algunas pesadas
en su puerta trasera o un cañón Gatling; se equiparon de manera
similar aviones C-130 que en 1972 alcanzaron a portar un obús de
105mm. Aunque contaban con equipos electrónicos de detección y
reflectores para iluminar la superficie de noche, realmente su función
fue más de apoyo de fuego que de detección y alerta.

El más efectivo elemento de vigilancia del campo de batalla resultó
ser el helicóptero liviano cuya maniobrabilidad permitía acercamientos
al terreno privados a los otros medios.
Esta guerra es esencialmente una guerra de infantería donde los
grupos y secciones son los protagonistas del combate, sin importar
cuántos batallones o regimientos estén comprometidos en la batalla.
Entre octubre y noviembre de 1965 se desarrolló la campaña de
Plaiku donde la primera división de caballería norteamericana empleó
sus cuatro batallones de infantería aeromóvil contra una división norvietnamita
compuesta de tres regimientos de infantería, un batallón
de morteros de 120 y dos de apoyo de fuego. Como resultado los
americanos sufrieron 800 bajas, perdiendo cuatro helicópteros y sufriendo
daños en otros 56, mientras que el vietcong soportó 4.900
bajas, perdiendo 1.000 armas de todo calibre y un hospital de campaña.
Después de esta campaña el General Westmoreland adoptó la
táctica de Búsqueda y Destrucción basada en la movilidad aérea y
actuando bajo la idea de que no existe una línea de frente. Como toda
táctica móvil su mayor dificultad consistía en la ubicación y fijación
del enemigo, se empleaba para ello el método conocido como “reconocimiento
por fuego”. Esto consistía en solicitar a la artillería batir
zonas frente a las unidades esperando así detectar posiciones enemigas,
también se empleaba por medio de las armas de los helicópteros
batiendo la zona de descenso a ciegas antes de aterrizar. Esta táctica
que a veces resultaba productiva era buena para la moral de la tropa
pues reforzaba su confianza, sin embargo también actuaba como alerta
para el enemigo pues indicaba las áreas de acción y le ahorraba sus
propias misiones de reconocimiento.
Así esta alerta del fuego podía volverse en contra de las tropas
americanas pues permitía al vietcong prepararse para emboscarlos,
cuando esto ocurría las tropas occidentales emboscadas debían reunir
todo el apoyo de fuego posible para sostenerse y salir airosos de la
trampa.
Para ello contaban los infantes con fusiles M16, lanzagranadas
M79 y ametralladoras M60, sus contrapartes disponían del fusil de
asalto Kalashnikov AK-47, ametralladoras RPD y lanzacohetes RPG-2
y 7. La distancia promedio del combate de infantería en la jungla
oscilaba entre los 30 y los 10 metros, sin importar el volumen de las
tropas comprometidas resultaban virtualmente invisibles en la jungla
por lo que mayormente, el fuego debía hacerse sin apuntar. Trabado
el combate iniciaba su gestión el apoyo de fuego de morteros y artille

ría, que era solicitado por radio y no siempre recibido rápidamente. Se
debe tener en cuenta que las condiciones de la jungla afecta las comunicaciones
radiales y que solicitar apoyo de fuego sobre blancos
que no se ven es un trabajo complejo. Se podía llegar a tardar 20 minutos
para establecer las referencias de fuego, sin que ello asegurase
un buen resultado. En el caso de la artillería se sumaba el hecho de
que antes de disparar se debían identificar las posiciones de la propia
tropa y cumplir con las reglas de empeñamiento que identificaban
áreas protegidas. Ocasionalmente se sumaban limitaciones políticas
respecto del empleo del fuego en determinadas áreas.
Morteros y cañones enfrentaban también una limitación reglamentaria
y era que no debían emplearse a menos de 100 metros de
unidades propias, con combates a distancias como las que señalamos,
este apoyo sólo podía emplearse en la retaguardia enemiga o sobre
algunos de sus flancos pero no en el frente de contacto. A esto se
suma que los morteros que acompañaban a la infantería debían hallar
posiciones donde el techo del follaje estuviese abierto lo que no
siempre era fácil de encontrar y disminuía su efectividad. Finalmente
la munición de hasta 105mm podía no surtir efecto por explotar sobre
el techo de la jungla, sólo los escasos cañones de 155mm lograban una
penetración completa.
A continuación el apoyo aéreo se iniciaba con los helicópteros.
Estos elementos sufrían una limitación debido a que necesitaban diez
horas de mantenimiento por cada hora de vuelo, lo que significaba
que el número de aeronaves disponibles se hallaba limitado y se traducía
en retrasos de una hora para proveer el apoyo solicitado. El otro
problema que encontraban era el de la identificación de los blancos.
El uso de humo de colores podía encontrarse con la contención del
techo de la jungla y no poder ser observado desde el aire o por el
empleo de humo del mismo color por parte del enemigo.
Finalmente procedía el apoyo de los aviones bombarderos que
pese a tener un mayor poder de fuego, tardaban más en actuar, debían
contemplar áreas de seguridad mayores y la identificación de
blancos se hacía más difícil dada su velocidad, por lo que también su
empleo en la línea del frente era limitado.
Se debe tener en cuenta que los soldados de Vietnam del Norte
eran muy hábiles para atrincherarse y fortificar sus posiciones, lo que
disminuía la efectividad del fuego. Bajo estas circunstancias el combate
requería del empleo de fuego directo en una potencia superior al
de las armas de infantería y que contase con la protección suficiente

para acercarse al enemigo: lo que se necesitaba era el empleo de blindados.
Aunque no lo parezca el territorio de Vietnam ofrece áreas donde
los blindados podían operar, aunque más restrictivas para tanques que
para vehículos acorazados de menor porte. En su empleo se prefirió
comprometerlos en la seguridad de caminos o posiciones estáticas, lo
que llevó a una excesiva dispersión, del mismo modo que se dispersaron
los blindados aliados durante la Campaña de Francia de 1940.
Para cuando se advirtió este error y se comprendió que podían emplearse
en batalla, los americanos ya habían comenzado a retirarse de
Vietnam.
También la doctrina táctica de la infantería sufrió cambios. Pasando
del empleo de “fuego y maniobra” al empleo de “maniobra y
fuego”. El primer procedimiento consistía en tomar contacto con el
enemigo, generar una base de fuego para aferrarlo y luego maniobrar
por pequeñas unidades en escaramuza para asaltarlo y aniquilarlo. El
segundo procedimiento tuvo su origen en dos elementos, por un lado
el voluminoso apoyo de fuego de que podían disponer hasta las unidades
más pequeñas y en segundo lugar el requerimiento político de
actuar con el menos número de bajas propias. Esto dio la idea de
emplear a la infantería para hallar al enemigo y luego reemplazar la
fase del choque por el sometimiento por el fuego. Esta nueva táctica
establecida en 1967 le asigna a la infantería un rol esencialmente
defensivo. Las unidades de esta arma una vez tomado contacto con el
enemigo, establecían un perímetro de 360 grados y, sin importar si la
operación era móvil o no, dejaban la carga de la maniobra a su oponente.
Cuando las tropas del vietcong aceptaban esta invitación, generalmente
eran rechazadas con fuertes bajas.
Las tropas de Vietnam del Norte en consecuencia prefirieron
siempre rodear a la infantería americana lo que no sólo les permitía
mantener la iniciativa, sino que además obligaba a los norteamericanos
a realizar costosas operaciones de rescate.
Aún cuando los norteamericanos provocaban un número mayor
de bajas a su enemigo, nunca lograron un verdadero combate de aniquilamiento,
pues el vietcong rompía el contacto y abandonaba el
campo antes de que ello ocurriera, esto se debía a que consideraban
más importante mantener estructuralmente una unidad de combate,
aunque muy debilitada por las bajas, que perderla completamente.
Bajo un concepto político donde la organización a todo nivel era más
importante que el individuo, las bajas eran un elemento contingente
que se estaba dispuesto a tolerar, mientras la estructura se mantuvie

se en funcionamiento. Paradójicamente los norteamericanos consideraban
estas retiradas como un éxito, sin embargo el “…Éxito, como la
victoria, la derrota y perder están culturalmente condicionados, y es
peligroso asumir una definición … de estos conceptos…”para interpretar
eventos donde idiosincrasias distintas se enfrentan.101
Considerando estas retiradas como victorias, los norteamericanos,
sin embargo rara vez ejecutaron una persecución del enemigo, por lo
general se dedicaron a tareas de evacuación de bajas y de patrullaje y
aseguramiento del terreno. Este tipo de combates no deja de resultar
frustrante en tanto que nunca se alcanza la percepción de una victoria
de magnitud sobre el oponente.
Lograr el aniquilamiento del enemigo en batalla requiere de su
completo cerco, lo que en la jungla no resulta tan sencillo. El comando
estadounidense concurrió a Vietnam con la intención de practicar
el criterio de batalla decisiva o de aniquilamiento, pero pronto descubrió
que la teoría clásica del yunque y el martillo no era fácil de aplicar
en una guerra móvil donde la localización del enemigo no resulta
precisa ni permanente.
Una vez entrado en contacto, los occidentales aferraban al enemigo
y de hecho recurrían para ello a un fuerte a apoyo de fuego. A
partir de allí se iniciaba el procedimiento de ubicar las tropas que
debían completar el cerco del oponente. El tiempo resulta en ese
caso esencial, tanto como la disponibilidad de reservas para la operación.
Si éstas estaban disponibles, su traslado en Vietnam era esencialmente
a través de helicópteros. Para llevarlas a destino se requiere
de zonas de aterrizaje despejadas de vegetación y de enemigo y que
además estén cercanas al área de combate. Afianzar estas zonas requiere
de tropas adicionales, lo que disminuye las reservas. El empleo
de aeronaves resulta también en un alerta para el enemigo que
puede decidir tomar contramedidas.
Las condiciones del terreno selvático no facilitan el acordonamiento,
la espesura del follaje y la consecuente limitada Detectabilidad
obligan al empleo de grandes cantidades de tropas en una alta
densidad. Por demás las limitaciones relatadas respecto del fuego de
artillería impedían confiar plenamente en él para completar el cerco.
Todas estas limitaciones hacen que las pocas batallas de cerco, ganadas
por los norteamericanos, sean verdadero motivo de orgullo profesional.

El ejército de los Estados Unidos marchó a la guerra bajo la idea
que la tecnología multiplicaría el poder de fuego de las tropas, y les
proveería de una amplia movilidad. Su enemigo pretendía alcanzar
esas ventajas a través de los procedimientos de combate.
El ejército de Vietnam del Norte “Es un ejército regular que usa
muchos métodos tácticos de la guerrilla…Está en constante movimiento
y se halla dispuesto a aceptar grandes bajas cuando toma la
iniciativa, combinando el uso del terreno, el camuflaje, la dispersión y
el atrincheramiento para minimizar las bajas en otras ocasiones.”102
La táctica norvietnamita era conocida como “uno lento, cuatro
rápidos” haciendo referencia a sus etapas. La primera consistía en un
cuidadoso planeamiento y preparación del ataque, en esta etapa se
concentraban armas, equipos, suministros médicos y alimentos necesarios
para el asalto, los que eran almacenados cercanos al punto de la
acción. A partir de allí se iniciaba un rápido avance en grupos dispersos
hacia el área de batalla. Procedía luego una fulminante concentración
y un violento ataque sobre el punto de la decisión protegiendo
sus flancos con partidas de emboscada, las que se empleaban también
para impedir el socorro del enemigo. Lograda la victoria, se rastrillaba
el terreno de manera expedita recogiendo armas y bajas. Finalmente
las tropas se retiraban hacia puntos de concentración previamente
establecidos, desapareciendo tan rápidamente como habían aparecido.
El procedimiento le aseguraba a los norvietnamitas mantener la
iniciativa, emplear la sorpresa y evitar el desorden y el pánico en sus
acciones. También obligaba a los norteamericanos a comprometer al
límite sus reservas y recursos tecnológicos que no siempre alcanzaban
para responder a esta táctica.
Nos encontramos aquí con un renovado empleo de la dispersión,
donde cada hombre sostiene por sí mismo el frente. Este enfoque
desde ya que no resultaba nuevo en Vietnam, pero es uno de los hitos
que mantiene viva la controversia respecto de la combinación de
tácticas de lucha regular e irregular. Por otra parte a lo largo de los
siglos el criterio de la dispersión ha sido uno de los mecanismos centrales
en la definición de la táctica Esta dispersión alcanza también al
empleo de las bases de fuego, las que actuaban de manera autónoma
generando islas defensivas dentro del teatro de operaciones.

Vietnam mostró que el papel de la tecnología en la guerra es importante,
pero es riesgoso sobre valorarlo. El exceso de confianza
demostrado por los norteamericanos en su tecnología militar fue defraudado
por el hecho de que problemas como la falta de vigilancia,
las limitaciones del poder de fuego y las que alcanzaban a la movilidad
no tuvieron solución.
Más grave aún fue que la doctrina táctica no incorporaba las incompetencias
tecnológicas, de allí su debilidad. Del mismo modo en
que la aparición de la pólvora requirió de tiempo para hallar una doctrina
adecuada, deberíamos comprender que la velocidad de la innovación
tecnológica no es igual a la de los desarrollos tácticos y que
aquella sin éstos puede resultar peligrosa
101 Black, Jeremy.1999,”War in the Early Modern World 1450-
1815”,pg.1,London, Westview Press.

102 Griffith, Paddy.1990,” Forward into Battle”,pg.160-161, Estados Unidos
de Norteamérica, Presidio.

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